El aprendizaje negativo
Buenas:
Otro día más, las musas se resisten a darse un paseo por casa y tomarse un tentempié, cosa que, como comprenderás, no es precisamente la mejor situación para sentarse delante del ordenador y obligarte a cumplir tu rutina diaria de las "mil y pico palabras", el pequeño escollo que afronto todas las tardes y que, por más indomable que me parezca, tarde o temprano, termino cumpliendo, pero no si dar rodeos a la montaña como si me pagaran por paso caminado porque, ya te lo voy diciendo: la tarea no va a cooperar.
Turrón no cooperativo
El caso es que hoy, en la oficina, he tenido uno de esos momentos curiosos donde te quedas pensativo y piensas en que, por más que uno se va mirando al espejo ver arrugas en sus párpados, todavía te quedan cosas por enseñar, arreglar o, simplemente, vivir.
Y todo comienza con una videollamada, donde el objetivo es revisar una serie de cosas que un grupo de personas han creado y que, en estos momentos, se busca verificar si funciona acorde a las especificaciones.
Es decir: estamos testando un cacharro.
El cacharro
El cacharro es una pseudo-aplicación que busca una serie de fines que, por una cuestión de sentido común, ni te voy, ni te puedo contar, pero digamos que es algo muy interesante y valioso, que puede lograr grandes cosas y que, en definitiva, merece echarle un buen vistazo y darle todas las vueltas del mundo, porque si funciona bien, y así parece que va, será un puntazo y, si es un puntazo, todos felices.
¿Todos felices?
Se supone que sí, claro, pero ahí es donde uno, que es un señor mayor, puñetero y cascarrabias, psicótico del orden y de la precisión y que, como dice un buen amigo mío: "Te falta enchufar un satélite a la Excel y ya estaría todo para que termines de conquistar el mundo", cosa que me hace gracia porque, precisamente, durante el COVID, en un momento determinado, empezamos a jugar con las APIs de tráfico de coches y personas de Google Maps para visualizar precisamente el impacto sobre ciudades o países.
Efectivamente: me faltó el satélite dedicado, pero no demos esa batalla por perdida... Todavía :-))
El caso es que, en ese puñeterismo irredento que gasto, cuando los ponemos con los análisis de testeo, empezamos a ver cosas que, más allá de la mera funcionalidad o del uso idiomático (en mi caso, me piden que si por favor le puedo echar un vistazo a la versión francesa del asunto, por aquello de que hablo el idioma), responden a parámetros de usabilidad básicos o, mejor dicho: de entender de qué va la vida cuando creas algo.
¿De qué va la vida cuando creas algo?
Aforismo: a nadie le importan tus problemas o la forma que tienes de hacer negocios.
A nadie.
A tus usuarios, a tus clientes, sean internos (otros empleados del lugar donde trabajas) o externos (personas o entidades ajenas a tu organización) lo que les preocupa son sus problemas y, a veces, para solventar SUS problemas, van a tener que interactuar contigo.
Hasta aquí, todo está claro, supongo.
En esa interacción, tienes que tener en cuenta que todo lo que tú asumas como por supuesto será un error: lo que puede que sea muy importante para ti, quizás no lo sea para tú cliente, así que, para evitar eso, en primer lugar, nunca asumas que cualquier frase o pregunta en el flujo de negocio se responderá comprendiendo exactamente lo que quieres decir.
Y si algo es muy importante para ti, asegúrate de acercarlo lo máximo posible al flujo del cliente que le lleva a lidiar contigo.
Es más: todo aquello que no sea relevante para esa entidad, si no es estrictamente necesario exponerlo o mostrarlo, no lo hagas.
Esto, que acabas de leer, es un arte, y es algo sobre lo que consultores de experiencia de usuario cobran un buen pico y, por una cuestión de edad, para empezar, y porque algo he visto a los largo de los años, sobre todo, cometiendo muchos errores, he aprendido a mirar estas cosas de una forma bastante estructurada.
Por eso, cuando la persona que está conmigo revisando esto empieza a ver mi forma de testeo y mis observaciones, se ríe y me dice que él, como yo, no tuvo nada que ver con el diseño, porque en ese momento, como buen Quijote en tierra de molinos, saco mi lanza, mi adarga digital y me voy de cabeza contra la nube que contiene el código fuente del asunto, que no son nubes, Sancho, son servidores físicos puestos en racks en algún lugar del mundo.
Sólo tenemos que saber exactamente dónde y después pasar toda una serie de medidas de seguridad físicas propias de los depósitos de oro de la Reserva Federal estadounidense pero nadie dijo que sería fácil :-))
Te ha saltado el disco un poco...
No, porque a continuación de esto, cuando más o menos dejamos despachado ese asunto, tengo un par de reuniones y precisamente, en una de ellas, descubro con deleite que una cosa que se creó por las mismas manos que se han encargado de lo que he revisado un ratito antes, ha estado siendo "abusado", o mejor dicho, "mal utilizado", durante años, porque no se entendió bien el propósito.
Una vez más, otro caso evidente de: "¿Qué sucede cuando supones o asumes lo que no debes?"
En este caso, sólo me queda escuchar y ver cómo lo podemos reconducir, pero bien es sabido que "con paciencia y con saliva..."
El último ejemplo
Antes de terminar el día, me paso por otro departamento con gente que se encarga de una serie de asuntos relacionados con números y con los que tengo una muy fluida relación.
Uno de ellos, durante años, me ha sufrido por la cantidad de veces que le he pedido ayuda para crear herramientas de análisis: mi respeto personal y profesional hacia el es incuestionable, porque es un señor introvertido pero muy eficaz...
"El asesino silencioso"
Cuando me acerco por la zona para hablar con esa gente, eventualmente me dirijo hacia él y me hace la pregunta...
- ¿Cómo va eso en lo que estás trabajando?
Me quedo pensativo... Quiero dar una respuesta exacta.
- Va más o menos... Recuerda que estoy intentando responder a una pregunta muy complicada y profunda con algo que un chimpancé borracho sea capaz de comprender a la primera y eso me lleva un cierto tiempo.
Mi compañero se ríe con mi lenguaje: me encanta hacer floridas frases de ese estilo, sobre todo cuando intento explicar cosas insulsas y quiero imprimirles un cierto tono o un sabor que destile un mínimo de humanidad (porque las discusiones técnicas son infumables, y esto lo digo yo, que me gusta una cuestión de ese tipo más que una piruleta a un niño).
¿Cuál es la moraleja?
La moraleja de la historia es "antes de hacer algo, dale una pensadita, que no duele": es algo en lo que pienso a menudo, sobre todo cuando me encuentro casos o cosas como las que te acabo de contar.
Si lo haces, créeme, te darás cuenta de un montón de problemas que solucionarás de un plumazo (también te aviso: no solucionarás todos, pero si un buen pellizco), también verás que tu proceso de decisión se complica, que las cosas que querías que se hicieran rápido puede que se ralenticen un poco, pero al final merecerá la pena.
Pensar... Algo que me doy cuenta que, con la broma de la IA, el personal hace cada vez menos, como cada vez que llego a esta parte del artículo me doy cuenta de que el objetivo diario ha sido cumplido y que ya va siendo hora de ir cortando, que tampoco te doy a dar el coñazo porque sí (bastante que has tenido la amabilidad de pasarte por aquí: no te voy a pedir más, que eso sería abusar).
"Mil y pico palabras", te lo digo siempre :-))
Gracias por llegar hasta aquí y un cordial saludo.
Paquito
Emilio: sugerenciasapaquito (arroba) yahoo (punto) es
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