El síndrome de las nueve y media
Buenas:
Pues sí, efectivamente, es un síndrome muy raro y es el que todos los días recorre mi cuerpo cuando llega esta hora y todavía no me he puesto a escribir nada, que por una parte está muy bien pero, por otra, es una sensación muy rara, casi de estrés, en lo que es una auto-obligación para alcanzar las "mil y pico palabras" que, te confesaré, al principio cuesta ponerlas "una detrás de la otra" y que, eventualmente, cuando ya estoy lanzado, siento que me tengo que frenar.
Turrón asintomático
Hablando de asintomáticos, no vamos a hablar del tema de marras, porque no me apetece, no me gusta el sensacionalismo y porque creo que hay otras cosas de las que podemos hablar, quizás más aburridas, menos apasionantes, pero más cercanas a nuestra realidad, nuestro día a día, lo que nos hace, en definitiva, escribir o leer esto, cada uno en su papel, con la curiosidad del que lo consume y la curiosidad del que lo escribe, preguntándose qué te lleva a ti, que estás ahora delante de una pantalla (porque no me creo que te imprimas esto) a echarle un vistazo a las historias y andanzas de un desconocido que vive su peculiar vida en Países Bajos, que tampoco tiene el glamour de Noruega, pero que es un país muy bonito y muy tranquilo, por más que el tiempo se empeñe en que esto parezca Mordor, pero sin montañas.
PERO...
Dicho lo cual, lo cierto es que el día a día de una persona como yo es relativamente repetitivo: si ayer te hablaba de qué sucede cuando las cosas salen mal, hoy en cambio todo ha estado relativamente tranquilo, sobre todo mirando aquí y allá cualquier pista o cualquier hilo suelto de la alfombra para recortarlo, recoserlo o hacer lo que tengamos que hacer para, así, tener regularidad operacional, mientras miramos de reojo, no vaya a ser que, con la mejor de las intenciones, nos descuidemos y tengamos otro pequeño susto, que ya somos gente de una edad, de costumbres fijas y no estamos para perdernos en el bosque digital de la infraestructura tecnológica de la empresa moderna.
La empresa moderna
En el principio estaba la agricultura y, un tiempo más tarde, aparecieron los bienes manufacturados para, finalmente, entrar en la economía de servicios e intangibles, donde a partir de los años setenta aparece la progresiva digitalización de, en primer lugar, los estados, las grandes empresas y, poco a poco, el resto de tejido productivo y consumidores.
En esa carrera, lo más interesante es la observación de, por una parte, la multiplicación de la productividad, sacando más por empleado y, por otra parte, una complejidad que escapa a nuestra comprensión, lo cual no es una frase hecha, porque efectivamente, intenta comprender la estructura tecnológica y los procesos digitales de negocio de una empresa de tamaño medio y prepárate para ver la Matrix.
Ese es el mundo contemporáneo: "todo se reduce a unos y ceros", lo cual es una terrible verdad, por cuanto esos unos y ceros intentan sintetizar objetos y relaciones entre personas a través de intercambios de bienes, servicios y dinero.
Aquí es donde viene la maldición: la deformación profesional, poco a poco, te lleva a ver todo de esa forma, transacciones electrónicas entre sistemas, unos y ceros siendo registrados en complejas estructuras de datos que sólo entienden cuatro y que, cuando no funcionan, hacen que un pequeño ejército se tenga que movilizar para solventar el entuerto.
Y de eso, algo sé me temo: media vida batallando con historias de ese estilo, intentando comprender ese océano de tablas, conectores, integraciones, APIs, balanceadores de carga, sistemas de acceso, servidores...
Mi confesión más personal
Hay momentos en mi vida donde pienso que, quizás, todo sería más fácil y más bonito si me fuera al campo, me pusiera a plantar árboles frutales, hortalizas, poner unas gallinas y simplemente mandarlo todo a la mierda.
La idea es seductora y no soy ni el primero ni el último que lo ha pensado: en el sector tecnológico hay miles de ejemplos de personas que, un día, se cansan de trabajar con lo intangible, con esos ceros y unos que hacen mil cosas, pero que no puedes tocar.
Esa es la parte de nuestra actividad que suele costar los más grandes disgustos: vas a un lugar (o, peor, hoy en día ni siquiera, desde casa), estás delante de una pantalla durante ocho o más horas y, al final del día, cuando cierras sesión, miras a tu alrededor y realmente no ha cambiado nada, porque todo lo que has hecho es técnicamente "pensar", expresar tus ideas en formato digital, no hay ni siquiera un papel, no hay nada.
Y los seres humanos tenemos cosas como el sentido del tacto que nos dan no ya información sobre el mundo que nos rodea: cuando uno trabaja con el mundo físico, al menos, al final del día, hay algo trás de ti que puedes tocar, que puedes oler, que puedes mirar o, si por ejemplo, es comida, que puedes paladear.
El mundo digital no tiene ese glamour: es demasiado "esotérico", un enorme grado de abstracción entre aquello que ideas o que pones en marcha en un sistema digital y la realidad del mundo físico.
Puedes trabajar en un sistema de facturación que mueva miles de millones de Euros y, sin embargo, no verás jamás un billete generado o manejado por ese sistema pasando por delante de ti.
Creo que eso es lo más complejo y lo más difícil de todo: trabajas en algo que se encarga de, por ejemplo, poner en marcha un proceso productivo que ensamblará automóviles, o botijos, lo que te dé la gana, y sin embargo, como nos sucede muchas veces, estarás tan lejos de la realidad física que, el hecho de que tu trabajo al final, efectivamente, consiga su objetivo, es casi milagroso.
Una de mis frases suele ser: "Un cliente es algo más que un registro en una base de datos" y es algo que suelo recordar cuando trabajamos en cosas.
Recuerda: la deformación profesional te lleva a ver todo como conceptos, registros electrónicos, transferencias de datos del punto A a la Tabla B, en el Paquete C del Software D en el Servidor E...
Repito: un par de manzanos, un naranjo, un limonero y a plantar verduras y hortalizas como si lo fueran a prohibir :-))
Porque recuerda...
Nuestro acuerdo fueron "mil y pico palabras" y creo que hoy hemos cumplido (justitos, la verdad, pero en los parámetros "acordes a especificaciones" :-)).
Mañana más y mejor, a ver cómo se da la cosa.
Gracias por llegar hasta aquí.
Un saludo.
Paquito
Emilio: sugerenciasapaquito (arroba) yahoo (punto) es
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