Improvisación de viernes

Muy buenas:

El título de hoy te debería dar ya el contexto de lo que viene, que no es otra cosa que la cara del que aquí escribe simulando a la de las vacas mirando pasar al tren cuando, después de un ratito, abandono toda esperanza de inspiración y, resignándome al objetivo de las famosas "mil y pico palabras", empiezo a teclear palabras pensando que, tarde o temprano, si tentamos a la suerte, quizás aparezca.

Turrón con Churros

El día ha sido muy tranquilo y, como tengo días de vacaciones que gastar, me estoy tomando las tardes de los viernes para, simplemente, venir a casa y descansar, que bastante que voy a la oficina de cuando en cuando, así no se olvidan de mí, por más que parezca que, en el fondo, quizás les gustaría.

Durante la mañana, cuatro llamadas maravillosas, una en italiano, una en inglés, una en español y la última, donde ya estaba como Steph Curry y me estaban entrando todas, con una mujer alemana que no hablaba inglés y conmigo, que tengo más cara que vergüenza, entendiéndole hablar y contarme una serie de cosas en las que hemos estado trabajando (las patadas que le di al pobre idioma de Goethe han tenido que ser gloriosas :-)).

Esta última parte siempre fascina a mis compis: cuando no saben o no pueden hablarme en inglés, les pido que me hablen en su idioma despacito y, a través de las diferentes raíces de las lenguas de Europa occidental, llego a lo que me cuentan.

Mi record personal es corregir un email que estaba escrito en noruego: "simplemente sabía que faltaba algo", le dije al tipo que, después de corregirlo, me preguntó si lo había traducido con Google Translate o algo así y que, para su sorpresa, la respuesta fue que no.

La llamada en inglés, en cambio, ha sido muy productiva...

Conste que el que la inició fui yo, pero conozco a mi audiencia y sé cómo traer al mochuelo a su olivo:

- Estoy trabajando en un puzzle la mar de interesante: ¿Tienes unos minutos?
- Siempre: ¿En qué estás trabajando?
- Quiero encontrar agujas en pajares.

El resto de la conversación no te la puedo contar por motivos obvios, pero casi una hora más tarde, tengo los mimbres para crear algo que, no sólo a mí, sino a mucha gente, nos va a ayudar a encontrar detalles muy precisos para una serie de operaciones y decisiones.

Y eso, la verdad, ha sido algo que ha estado muy bien.

¿Y la llamada en Español?

Esa sucede todas las semanas y forma parte de un ejercicio de catarsis donde, "a calzón quitado", un grupo de individuos que compartimos la lengua de Cervantes nos juntamos en una videoconferencia donde sólo nos falta poner patrocinadores y ponerlo en un canal de YouTube (cosa que no estaría nada mal, pero me parece que la idea no sería adecuada).

Por eso, porque hace mucho bien el tener este tipo de cosas en tu vida, las aprovecho y las disfruto como un niño con zapatos nuevos al que regalan también un kilo de su helado favorito, es decir: me lo paso de puta madre.

Pero todo lo bueno llega a su fin en algún momento

Después de hacer unas cuantas cosas más y estar lidiando con gente "de aquí y de allá", doy la jornada por terminada y, como Pedro Picapiedra, agarro el tronco-móvil y me dirijo hasta el lugar desde donde escribo ahora mismo, aunque antes de sentarme en la oficina a teclear como un poseso, eso sí, me fui al jardín y me puse a ordenar el contenido de la caseta donde tenemos todos los cacharros que utilizamos para cuidar de las plantas, así como otros objetos que, entre pitos y flautas, han acabado metidos allí dentro.

La deformación profesional hace que vea puzzles y partidas de Tetris en casi todos los aspectos de la vida: es hasta divertido estar en un lugar con la señora Paquito y, que, de pronto, me quede en silencio, observando una balda de un comercio, o una calle, lo que sea, momento en el que la pobre mujer ya sabe que el autista que tiene por pareja se ponga a ver el código de Matrix y se ponga a disertar o teorizar sobre por qué las latas de garbanzos y de judías están en tal lugar y tal posición.

Lo cual me lleva al experimento más raro que he visto en los últimos meses y que me ha vuelto loco.

El inexplicable caso del precio de las tabletas de chocolate con trocitos de avellana

Hace unas semanas, haciendo la compra, observo que hay unas tabletas de chocolate con trocitos de avellana a treinta y nueve céntimos de Euro.

Pienso que es un error de etiquetado y, por curiosidad, pongo una en el carrito y, cuando la escaneo, efectivamente, el sistema confirma el precio.

Por contexto: el resto de tabletas de chocolate en la balda, de diferentes composiciones, pero de igual peso, la más barata, es de un Euro.

Un par de semanas más tarde, el precio baja a treinta y cuatro céntimos: la balda se vacía en un día.

Una semana más tarde, el precio baja a veintinueve céntimos: la balda está vacía cuando lo veo.

Esta semana, el precio ha vuelto a treinta y nueve.

Mi teoría es que han estado haciendo algún tipo de experimento con la elasticidad de precios y, para ello, utilizaron este producto...

No tengo ni idea de ni quién (dentro de la estructura del supermercado) o por qué, pero ha sido interesante prestar atención a ese ítem durante este tiempo, intentando teorizar qué pretendían o qué pasaba (una de mis teorías también fue que, quizás, se estaban intentando deshacer de alguna partida con algún tipo de problema y, para ello, nada como poner chocolate a un precio irresistible para que, efectivamente, vuele y la gente lo compre como si no hubiera mañana). 

Y sí: si esto te parece raro, imáginate a la pobre señora Paquito, siguiendo el culebrón semana a semana, en contra de su voluntad, conmigo radiándole los últimos acontecimientos en el extraño misterio de las tabletas de chocolate con trocitos de avellana.

Dicho lo cual: nuestro acuerdo, ya lo sabes, fue escribir "mil y pico palabras" todos los días y, con honrosas excepciones, estamos cumpliendo, que parece que no, pero créeme si te digo que el primer sorprendido soy yo.

Mañana más, lo prometo: ahora a descansar, que me lo he ganado.

Gracias por llegar hasta aquí.


Paquito

Emilio: sugerenciasapaquito (arroba) yahoo (punto) es

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