Independencia tecnológica
Buenas:
La verdad es que hoy estoy reventado y, aunque son apenas las nueve de la noche y el sol todavía no ha empezado a caer en el horizonte, la verdad es que con poquito que me empujes conseguirás que acabe en la cama y no necesitaré ni contar ovejitas.
Así que, con esas, porque uno es testaduro como pocos y voy a hacer lo humanamente posible para estar consciente e intentar escribir e hilar ideas de forma más o menos coherente, nos lanzamos directamente al asunto y te cuento la razón detrás del título de este post.
Turrón binario
El caso es que hoy se ha sabido que el gobierno holandés, que hace unas semanas empezaba a alertar de la tremenda dependencia de tecnología estadounidense en aspectos fundamentales de nuestras vidas, ha renovado (o extendido, según lo quieras ver) el contrato con una empresa que es la responsable de la gestión del DigiD, el sistema de identidad digital que los ciudadanos de los Países Bajos utilizamos para loguearnos contra aplicaciones gubernamentales o donde se nos requiera verificar su identidad a través de dicho método.
El problema es que esa empresa, llamada "Solvinity", es ahora mismo el objetivo de compra de una empresa estadounidense, llamada "Kyndryl" (lo de los nombrecitos es para preguntarse si la gente que las bautizó tuvo graves carencias afectivas durante su niñez, porque es para hacérselo mirar), lo cual pondría en manos extranjeras el sistema que gestiona, repito, la identidad digital de los ciudadanos que vivimos en Países Bajos.
Y esto, que es un poco raro de explicar, se puede contar de forma más fácil cuando uno entiende que según qué cosas de su país no deberían estar en manos de empresas cuya soberanía digital está en Estados Unidos y que dicho gobierno, si le pide a la empresa estadounidense de que le dé acceso a equis datos de equis persona, aunque el servidor esté fuera de USA, o que el propio ciudadano no sea estadounidense, la empresa tendrá que cumplir la ley de ese país (y aquí es donde la GDPR, las leyes de protección de datos locales y lo que te rondaré morena se convierte en papel mojado).
Así que los holandeses están observando cómo se desarrollan las cosas, porque si al final los americanos compran Solvinity, el gobierno se plantea ejercer un derecho de veto sobre la misma, con el argumento de la seguridad nacional y la soberanía digital.
La soberanía digital en tiempos de oligopolios gigantescos
El ejemplo que te acabo de poner es sólo uno más de los que, a lo largo de los últimos años, estamos empezando a encontrar en nuestro día a día.
Hasta hace nada, los grandes bloques del mundo eran relativamente estable y, al menos, Europa y Estados Unidos funcionaban, con sus diferencias, como dos aliados confiables.
Y entonces "algo cambió" y ese algo nos ha mostrado que, de pronto, toda la infraestructura tecnológica que permite que el noventa por cierto de las cosas que manejan la vida moderna, está en manos de empresas extranjeras, principalmente estadounidenses y, lo que es peor, no hay forma fácil o rápida de intentar contrarrestarlo, porque esas mismas empresas han arrasado cualquier atisbo de resistencia.
Así que, como ya te conté hace un par de posts, de pronto descubrimos la nube de LIDL y, de la noche a la mañana, el Internet empezó a crear listas de alternativas a los servicios más habituales que usamos todos, desde GMAIL a Microsoft Office, desde Facebook hasta Blogger pasando por AWS (porque sí, me temo que la tecnología que mueve este blog es de una empresa que, hace muchos, muchos años, fue comprada por Google).
Ahí es donde uno, que es perro viejo, observa con curiosidad los acontecimientos, porque lo siguiente será intentar fomentar dichas alternativas, por la propia supervivencia del ecosistema tecnológico europeo, por una parte, pero también porque algo no va bien cuando no tienes soberanía digital, entendiendo como tal la capacidad para decidir tu destino en términos de la infraestructura que va a ayudar a los Estados a ejercer sus diferentes funciones.
Las cosas que estoy mirando últimamente
Precisamente por eso, de cuando en cuando, me descuelgo por las páginas de la Unión Europea y busco documentos de trabajo que versen sobre tecnología, porque esto ya está tomando tintes muy serios y, gracias al señor que no debe ser nombrado, más que nunca, somos, los ciudadanos de este lado del mundo deberíamos empezar a entender que, ya que hemos abandonado la fabricación de objetos, que ahora se hacen en China con una escala, calidad y precio, que no podemos replicar por vagos e idiotas (decidimos dejar de hacerlo, decidimos dejar de formar a gente en procesos industriales y, mucho peor, decidimos olvidar aquello que aprendimos) lo que nos queda es la economía de servicios y, en ese sector, el software y los servicios digitales forman el presente y el futuro del mismo, así que, o empezamos a espabilar y a tomárnoslo muy en serio, o esto acabará mal para nosotros.
La parte que más me preocupa es la parsimonia de nuestras autoridades: quieren creer que la situación actual es un entrecomillado histórico que, pronto, pasará, pero la realidad es que "esto" sólo ha sido una expresión cruda de una realidad fáctica.
Somos vasallos digitales de los Estados Unidos: nuestros señores (digitales), además, gracias a su sistema sociopolítico, no tienen apenas barreras para consolidarse hasta niveles que les permite valoraciones en bolsa que superan varias veces el PIB de España, o cuyas facturaciones rivalizan con el Producto Interior Bruto de países de tamaño medio.
"Eso" es lo que tenemos delante: podemos crear todas las regulaciones y legislaciones que queramos, pero no seremos capaces de apenas modificar esta realidad.
Estas empresas tienen recursos para poner cables submarinos intercontinentales para conectar sus centros de datos: son capaces de pagar miles de millones de dólares para hacer uso de redes satelitales que rivalizan con cualquier otro servicio en el planeta, son capaces de invertir barbaridades de dinero en infraestructuras que ocupan enormes extensiones de dinero.
Miden su capacidad de cómputo en megavatios de energía, ni siquiera en número de transacciones por segundo, por poner un ejemplo.
¿Qué es lo que puedes hacer tú?
Lo único que te puedo sugerir es "curiosidad": prueba servicios que utilizas diariamente pero ofrecidos por otras organizaciones, otras empresas.
Es más: busca servicios baratos que, por uno o dos Euros al mes, recuperen un poquito tu capacidad para escapar.
Sé que no es fácil y que tenemos vidas muy ajetreadas, sin contar que, aunque algunas de estas cosas que usamos diariamente, en los últimos tiempos, se han ido "enmierdando", la verdad es que siguen siendo productos fantásticos.
De ahí el esfuerzo excepcional que tendremos que hacer si queremos tener alguna oportunidad en este lado del río: si no lo hacemos, estaremos condenados al vasallaje y a la sumisión tecnológica, lo cual es complicado de entender, pero créeme, sería una pérdida económica salvaje.
En fin...
Uno hace lo que puede y, a partir de ahí, no está obligado a más: nuestro acuerdo, recuerda fue "mil y pico palabras" y eso se ha cumplido, otro día más.
Estoy reventado, mañana es viernes, necesito dormir :-))
Gracias por tu lectura.
Un abrazo.
Paquito
Emilio: sugerenciasapaquito (arroba) yahoo (punto) es
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