Las sirenas antiaéreas se apagarán en 2028
Buenas:
El título del post de hoy es tan surrealista como verídico y forma parte, lo creas o no, de la iconografía y de la memoria colectiva de todas las personas que vivimos en Países Bajos aunque, si no recuerdo mal, creo que algo parecido sucedía en Alemania también (no recuerdo en Francia, pero eso es mi falta de memoria, que poco a poco me va fallando).
Turrón desmemoriado
Una de las primeras cosas que uno aprende viviendo por esos lares es que, el primer lunes de cada mes, a las doce del mediodía, una extraña y alarmante melodía, si no sabes de qué va la historia, producto de las sirenas antiaéreas siendo probadas en todo el país.
La prueba, que dura más o menos un minuto, es un espectáculo de coordinación para que, en todo el territorio, a la vez, estas sirenas sean activadas y que, como uno es como es, ha utilizado más de una vez para gastar alguna broma a algún visitante despistado que, por supuesto, no sabía nada de la historia.
Una de mis favoritas
Sucede hace unos años, antes del COVID, pero no recuerdo exactamente cuándo... Una persona de otro país viene de visita a mi oficina y, curiosamente, es lunes, el primero del mes: la mañana pasó tranquila y, unos minutos antes del mediodía, eso sí lo recuerdo, la persona se acercó a nuestras mesas para dejar sus cosas e irse a comer.
A las doce en punto, con puntualidad germánica, las sirenas hicieron su épica entrada, lo cual dio pie al que aquí te escribe dando un espectáculo glorioso de interpretación que la Academia de Cine americana habría premiado con uno de sus preciados Oscars...
- ¡Oh no!
- ¿Qué está pasando?
- ¡Es el fin! ¡Nos atacan! ¡Hay que salir rápido! ¡No es un simulacro!
Mientras todo esto sucede, la carita de menú de la persona se hace impagable, sobre todo porque hay un par de compañeros que se siguen la broma, hasta que mi jefe, que se empieza a dar cuenta de que me lo estoy pasando demasiado bien y que la persona invitada empieza a creerse realmente que algo malo está sucediendo, así que corta la coña y ahí se queda.
¿Por qué te cuento esto?
El título del post ya debería de darte la pista: dado que el gobierno no quiere invertir dinero en su reemplazo o mantenimiento, las sirenas se apagarán en 2028, lo cual será, una vez más, otro cambio que, aunque puede que tenga sentido, puedo discutir en su eficacia.
De esto se informa en una carta presentada a la cámara baja del país (en neerlandés, eso sí) por parte del Ministro de Justicia y Seguridad haciendo clic aquí donde informa de todo tipo de aspectos relativos a la seguridad e integridad física del territorio, en particular con todo lo relativo a actuaciones de emergencia, así como de los recursos necesarios, de las carencias y demás (un documento interesante de revisar, por cuanto se busca un cierto grado de objetividad en el mismo, cosa sorprendente para aquellos que, una vez más venimos de algunos lugares donde la autocrítica es algo que no existe entre nuestra clase gobernante).
¿Cual es su origen?
Me temo que la respuesta es, obviamente, "la guerra": el nombre "sirenas antiaéreas" te debería dar la pista clave del asunto, una vez que se utilizaban para avisar a la población sobre amenaza de bombardeos que estaban a punto de suceder pero, a lo largo de los años, una vez que esa eventualidad, afortunadamente, desapareció, se empezaron a utilizar como sistemas de alertas para posibles desastres o emergencias graves, rollo inundaciones, fuegos y demás.
En los últimos años, sin embargo, la parca ha estado rondando este sistema, controlado por ondas, relativamente básico pero eficaz, por cuanto su mantenimiento debe de costar un pico y, como ya hemos hablado en otras ocasiones, "aquí mis amigos", eso de gastar en lo que consideran que no se debe lo llevan muy mal, aunque en este caso sea un sistema de emergencia nacional.
Pero... ¿No tenéis otra forma de comunicar emergencias?
Por supuesto: desde hace años recibimos en nuestros teléfonos, a la vez que las sirenas suenan, una notificación que también nos avisa de que se está probando el sistema.
Ese mismo sistema, a día de hoy, se utiliza para avisar a vecinos de zonas específicas de cosas, como por ejemplo la vez que, entrando en el coche para ir a la oficina, recibí una notificación que me avisaba de que había una alerta naranja por fuertes vientos y que me metiera en casa, cerrando puertas y ventanas, aviso que fue útil porque, efectivamente, ese día se lió la de San Quintín en la autopista que utilizo en mi trayecto, con árboles que cayeron sobre la misma.
Así que, por una parte, tenemos un sistema relativamente anticuado que hace su función, pero que cuesta un buen dinero, con un reemplazo que utiliza tecnología más moderna y más barata y, finalmente, un sistema que considera que lo primero no es necesario.
Todo debería estar bien por lo tanto, ¿No?
Pues no sé... En el caso de una emergencia seria, una de las cosas que yo suelo pensar es precisamente en la red eléctrica y la celular: si eso se cae, ahí es donde uno piensa en los sistemas analógicos que pueden funcionar de forma independiente, sobre todo en el caso de emergencias serias.
El sistema de sirenas, por ejemplo, tiene más de cuatro mil distribuidas por todo el país y la última vez que se utilizaron para su propósito fue en 2021 con unas inundaciones en el sur del país, en Limburg.
En mi caso, como ya he comentado, mi experiencia, afortunadamente, sólo ha sido las pruebas mensuales con las mismas, por cuanto las notificaciones en el móvil son más comunes y localizadas, donde se te informa de todo aquello que es medianamente importante y relevante para ti, cosa que muestra su eficacia y de lo que estoy muy contento.
Un país por debajo del (nivel del) mar
En un país donde dos tercios del territorio está por debajo del nivel del mar se toma muy en serio según qué cosas: la buena gestión de una posible catástrofe no sólo evita problemas, sino que puede salvar miles de vidas, de ahí que algo como lo de las sirenas, más allá del toque folclórico de su sonido cuando las prueban, es otro instrumento más en todas las medidas y dinero (mucho, mucho dinero) que se invierte para que el mar o los ríos que desembocan en este pedacito de tierra del planeta no le acaben ganando la batalla a los hombres y mujeres que por aquí habitan.
Son dos mil años de lucha contra los elementos: "las tierras bajas", la batalla del hombre contra la naturaleza, reclamando tierra para poder habitarla, habitantes expulsados de tierra adentro progresando hacia el imposible, que es ganarle la batalla al mar.
Porque, en el fondo...
Las sirenas y su próxima desaparición serán otro paso más en el proceso en el que, poco a poco, perdemos ciertos elementos que configurar la identidad o la idiosincrasia de un lugar: en 2028 dejaremos de escuchar eso que, entre otras cosas, te permite gastarle bromas a los recién llegados, en el mejor de los casos, o que contribuirá a salvar vidas o a evitar desgracias, en el peor de los mismos.
Una vez más, los teléfonos móviles han ganado la batalla.
Y, con esta pequeña reflexión, creo que vamos a ir concluyendo: nuestro acuerdo, te lo digo y te lo repito, son las famosas "mil y pico palabras" y creo que he cumplido.
Espero que esta historia haya sido interesante para ti como lo ha sido para mi.
Mañana más y mejor.
Un abrazo y gracias por llegar hasta aquí.
Paquito
Emilio: sugerenciasapaquito (arroba) yahoo (punto) es
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