Somos nuestra relación con la naturaleza

Buenas:

Al igual que uno puede a veces perder la perspectiva del territorio donde vive y olvidar que, hace unos años, todo lo que ves era agua del mar, pronto también tiene uno momentos donde, personalmente, tengo que pararme y, además de admirar el paisaje, recordar que lo que veo puede llegar a ser insólito, por cuanto naturalizamos nuestra realidad cotidiana y lo que nos rodea como "perfectamente normal" cuando, en otros lugares del mundo, no lo es.

Hoy hablaremos de eso porque creo que es importante entender según qué aspectos de la condición humana y nuestra relación, no ya con el entorno, sino con otras formas de vida.

Turrón habitat

Durante el COVID, en los paseos que me empecé a dar por las tardes para salir de casa y oxigenarme un poco de lo que fue, objetivamente, un periodo duro para todos, una buena tarde de Abril / Mayo, de pronto, me encontré con una imagen completamente insólita: en un parque, un grupito de ovejas pastaba feliz en una parte del mismo, acotadas con una pequeña maya que actuaba de cota para que sólo estuvieran en un terreno muy determinado.

La idea, entendí más tarde, era dejar que las ovejas, literalmente, "cortaran el césped" y, a su vez, fertilizarlo... Cada tres o cuatro días, lo que hacían era mover el terreno acotado y dejar que las ovejas continuaran con su trabajo, con toda la paz y tranquilidad del mundo, en medio de una zona verde.

Lo más interesante de la historia fueron dos detalles que, de inmediato, conociendo el mundo en el que vivimos, saltaron a mi cabeza, siendo:
  1. ¿Dónde estaba la persona que las cuidaba?
  2. ¿Cuáles eran las medidas de seguridad para que nadie las hiciera nada o, peor, las robara?
Criaturita de latitudes extrañas...

Vengo de un país maravilloso, con un montón de virtudes y cosas buenas: esto lo digo porque es cierto y cómo epílogo para, sin que lo que voy a contar a continuación, quede constancia de que hay cosas buenas.

Pero, entre las cosas malas, es nuestra relación con los animales, donde personalmente creo que, a pesar de todo lo que se ha progresado en los últimos años, hay todavía margen para la mejora.

En España, el año pasado se abandonaron 292,000 perros y gatos (doscientos noventa y dos mil, ojito) en refugios de animales: es una absoluta burrada y muestra a las claras que, en dos mil veintiséis, hay gente que sigue tratando a los animalitos como si fueran juguetes de usar y tirar.

Entre la mitad de los gatos, son precisamente gatitos recién nacidos, porque el personal sigue sin esterilizar a sus animales, teniendo y creando este problema que, con un poquitito de civismo, deberíamos evitar.

Podríamos hablar también de la cantidad de animales que no llevan chip y, sobre todo, que la gran mayoría no es precisamente de gente que va a un refugio y dice "Miren: que no me puedo hacer cargo", sino que son animales abandonados en la calle.

En un momento determinado, hace apenas unos años, España fue el segundo país de la Unión Europea con mayor número de perros abandonados.

La relación con nuestro entorno (lo de tirar cosas al suelo, en lugar de en una papelera) o nuestra relación con los animales dice el grado de evolución de la sociedad en la que vives.

En el lado positivo, desde dos mil veintitrés, mi país tiene una ley de protección animal donde se intenta meter en vereda este tipo de comportamientos antisociales, las multas por cosas como abandonar un animal van desde los diez mil hasta los cincuenta mil Euros, ojo.

Volviendo a las laboriosas ovejitas...

Las ovejitas, respondiendo a mis dos preguntas, estaban a su libre albedrío y no había ningún tipo de control: nadie molestaba a los animalitos, nadie se atrevería, nadie "normal" comprendería por qué deberías hacer nada a esos animales.

Muchos, muchos años antes, en otro lado del país, cuando vine a Holanda desde Francia, al lado de la casa de la persona que vine a visitar, había un pequeño "zoológico granja" en el barrio de la misma: había un burro, había gallinas, había un pavo real... En un barrio normal, en una zona normal: los animales estaban tranquilos, nadie los molestaba, nadie les hacía nada, todo lo contrario.

Y muchos, muchos muchos años más tarde, ya viviendo aquí, cada año, soy testigo de un evento muy peculiar: todos los años, unas gaviotas hacen nidos en una zona del edificio de la empresa donde hay vidrieras y, como la ley dice que los nidos no se pueden tocar, durante semanas observamos a las gaviotas cuidando de sus huevos hasta que, eventualmente, se rompen y los polluelos aparecen, momento donde las gaviotas se ponen súper agresivas con cualquier cosa que se les acerque, aunque estén a treinta metros de altura y tú camines por la calle (la película "Los pájaros" de Alfred Hitchcock tiene sentido cuando la naturaleza y el instinto afecta a las aves, te lo aseguro).

¿Y por qué te cuento esto hoy?

Resulta que la semana pasada, y nadie sabe muy bien cómo o por qué, unas gaviotas han puesto un nido en la red de una portería de un equipo de fútbol amateur.

Como la ley dice que los nidos no se pueden tocar hasta que los huevos se rompan y los animalitos intenten salir de ahí, básicamente han tenido que cerrar el campo de juego, por cuanto con estas cosas no se juega por aquí (la que te puede llegar a caer es tremenda).

Eso afecta también al equipo amateur que ha tenido que cancelar partidos y el estadio eventos.

La noticia, en neerlandés, la puedes leer haciendo clic aquí.

El respeto a la naturaleza y a los animales: ni plantearte tocar eso, con independencia de las consecuencias, te dice mucho.

Pero más te dice que la población ni se cuestione que debería ser de otra manera: ESE es el momento en el cambio social sucede y cuando por fin solucionas un problema y puedes así para empezar a solucionar el siguiente.

Cuando los gansos cruzan la calle...

Tres cuartos de lo mismo: cada vez que un grupo de gansos, o de patitos cruzan la calle, todos los coches se paran... No se oye una bocina, nadie se pone como un neandertal bramando porque, durante un par de minutos, su vida se va a parar porque unos animalitos cruzan la calle.

Pienso mucho en eso: pienso en esos gansos cruzando la calle y pienso en ese concepto en tres cuartas partes de la Unión Europea...

Mi pequeña reflexión

Creo que es la hora de que tomemos una página del libro de estos señores: ellos también podrían tomar alguna página del nuestro seguro, pero ese es su problema...

Nuestro problema es ser la mejor versión de nosotros mismos, recuerda eso y a mí me encantaría que, algún día, cuando vuelva a mi país a darme una vuelta, encontrar ovejitas cuidando el pasto de un parque, felices, sin que nadie las moleste, sin medidas de seguridad, más allá de una ligera red perimetral para que no se escapen y se pierdan.

O que unos gansos, o unos patitos, crucen la calle y que no pase nada: que nadie se altere, que nadie se ponga a tocar el claxon como si estuvieran a punto de arrancarle su virilidad.

Dicho lo cual: "mil y pico palabras" fue nuestro acuerdo y creo que he cumplido con creces.

Mañana más, fijo: gracias por llegar hasta aquí.

Un saludo.


Paquito

Emilio: sugerenciasapaquito (arroba) yahoo (punto) es

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