Un día libre
Buenas:
La teoría dice que hoy es un día libre y que, en los días libres, uno debería estar haciendo cualquier cosa, lo cual es cierto y necesario, pero los días libres para mí son peculiares porque, efectivamente, hago otras cosas, sobre todo, el sublime arte del zanganeo, el asueto, pestañear por imperativo fisiológico.
Turrón con desgana
Lo peor es verte a las diez y media de la noche aporreando el teclado con ferocidad y prisa, que a mí son cosas que no me gustan, porque al teclado hay que tratarlo con cariño y las prisas son siempre malas consejeras, de ahí que, con el empeño y testarudez detrás de la maldición autoimpuesta de las "mil y pico palabras", tengo que ponerme a pensar sobre qué podría escribir, sobre si lo quiero hacer introspectivo o si lo quiero hacer quizás más genérico e interesante para alguien que no sea yo mismo, pero la inspiración es como es y al final me veo divagando sobre lo humano y lo divino, desesperado, manoteando como el turista que hace años que no nada y se mete en un mar con un poco de marejada, buscando fuerzas y habilidad que, quizás, estuvo allí una vez, pero que nos abandonó hace una cantidad inconfesable de años.
¿Qué es lo más habitual en un día como este?
Las tradiciones cambian entre personas: en mi vecindario, es sin duda un día de descanso, con algunos haciéndose un puente, por cuanto hoy es el día de la ascensión y es festivo en Países Bajos, para sorpresa mía porque, como ya sabrás, yo vivo en mi propio huso horario y me suelo enterar de los días libres como este de rebote, mal y tarde, que es la mejor forma de vivir este tipo de eventos.
Otros, en cambio, utilizan esto para encargarse del jardín, que es la obsesión nacional en las casas unifamiliares: plantar cosas, lo que sea, limpiar los baldosines, quitar o quemar las malas hierbas.
Mientras todo esto sucede, la vida continúa y, como la actualidad es la que es, me entero por la prensa neerlandesa de que han llegado veintiséis personas del crucero donde han habido contagios de un extraño virus que, según parece, se transmite a través de la exposición de deposiciones de ratones y que ha liado, con el COVID ya atrás, un pequeño pánico global donde, gracias también al sensacionalismo, las redes sociales y que estamos deseando que pasen cosas malas para quejarnos de algo y/o vender clics, vistas o lo que sea...
No parecemos aprender nada de las cosas que vivimos: de la misma forma que, globalmente, vivimos una crisis de vivienda sin precedentes que, por lo que sea, podría solucionarse con algo tan revolucionario como (ojo: escúchame, no me llames loco) construir más vivienda e incentivar ciertos límites para que sea un poquito más asequible de lo que el mercado marca, estamos buscando cualquier excusa para pensar que todo lo que estamos viviendo, que tiene su punto de gravedad, no lo voy a negar, no es más que otro episodio de la historia de los hombres sobre la faz de La Tierra.
Nunca lo hemos tenido más fácil y, sin embargo, nuestra vida es más complicada: técnicamente la humanidad nunca ha estado mejor y, en contraposición, creemos que estamos peor que nunca.
Precisamente por eso...
Un día libre es una excusa perfecta para salir un ratito, darte una vuelta por el polder, observar un poco la naturaleza, ver a gente dándose paseos o, más interesante, ver a gente jovencita sentados en un banco, esperando que no haya nadie, supongo que para hablar de sus cosas o, simplemente, darse el filete, que oye, están en la edad y es lo suyo, tampoco nos vamos a poner marujos con eso.
Además, un día libre es también la oportunidad de poner orden en cajones, armarios y, mi última afición, el "slow cooking", que es la cocina tradicional de toda la vida y que, en mi caso, es cocinar lo que solía hacer antes pero a fuego muy lento, dejando que las cosas se cocinen en su propio jugo, sin aceite, con un montón de paciencia.
Cuando uno se hace mayor, uno de los grandes descubrimientos es que la vida parece acelerarse, la rutina facilita que las semanas vuelen y, a su vez, tu cuerpo insiste también en dejarte patente que el tiempo no pasa en vano, sobre todo tu metabolismo, que ha decidido tomarse la existencia en modo ultra-lento, hasta el punto en el que sólo mirar un vaso de agua te hace engordar, pero a su vez aprendes a apreciar la comida de forma diferente.
La naturaleza es sabia: cuando eres niño, los sabores que no son dulces no son apreciados por, probablemente, una cuestión de supervivencia (en la naturaleza, pocas cosas que son dulces son venenosas, al revés que las cosas amargas o ácidas)... Al crecer, poco a poco, nuestro gusto empieza a aceptar un nuevo rango de sabores y texturas: aprender a cocinar o aventurarte al menos con el arte culinario es algo que debes intentar, aunque sólo sea por llegar a casa, que te dé gazuza y no acabes zampándote un bol de cereales azucarados con leche.
Nota: me sorprende, fascina y aterroriza a la vez la cantidad de gente que no sabe cocinar... Me pregunto cómo hacen, aunque me puedo imaginar que la parte del congelador de sus frigoríficos debe estar repleta de cosas precocinadas y que la factura de cosas como Uber Eats debe de ser curiosa.
Quizás debería comenzar a expandir esa parte de mi vida: bien es cierto que, por problemas que uno tiene con el estómago tampoco puede aventurarse demasiado, pero ello no es óbice para intentar, dentro de las limitaciones conocidas, intentar crear cosas nuevas que sean paladeables y que encima sean sanas, factores que intento conservar, aunque al final, en el supermercado, de cuando en cuando, me dé por comprar lo que no debo (soy como un niño: como vea una bolsa de Chupa-Chups, ahí sí que pierdo el poco conocimiento que consigo conservar para no comprarme catorce botes de Nutella y morir de un coma glucémico, cosa que sería perfectamente factible si me desato).
Pero, esto es hasta donde hemos llegado hoy: ya sabes que nuestro acuerdo ha sido "mil y pico palabras" y, otro día más, lo hemos cumplido, para sorpresa de todos, empezando por mí mismo.
Estoy escribiendo todos los días: no me lo creo, pero me hace muy feliz :-))
Gracias por pasarte por aquí.
Un abrazo
Paquito
Emilio: sugerenciasapaquito (arroba) yahoo (punto) es
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