Otra noche de prisas

Buenas:

Otra noche más, tengo que empezar a correr: mira que no me gustan las prisas pero, en estos casos, después de un buen paseo en una tarde fresca, porque ahora mismo son las diez de "la tarde" y todavía tenemos luz, uno se desorienta y, cuando por fin llega a casa, se encuentra con que el reloj ya ha entrado en modo "dormir" y eso te recuerda que, efectivamente, es tarde, muy tarde, tienes un par de cosas que hacer para el trabajo (cosas que hago todos los meses por las noches) y encima, para más INRI, que no aprendes, descarriado de la vida, no has escrito tus famosas "mil y pico palabras", así que, con prisa y sin pausa, aquí me tienes, delante del ordenata, picando teclas a toda la velocidad, sin haber decidido todavía el sabor del turrón de hoy...

Turrón Presto ma non-troppo

Por algún lado teníamos que escapar y saltarnos la primera barrera del videojuego que es escribir un post: una vez seleccionado el personaje y el nivel de dificultad, le damos a "START" y una musiquita machacona te acompaña con el muñequito moviéndose por la pantalla.

En este caso, el muñequito es el cursor desde donde salen las letras que compondrán las palabras que, a su vez, construirán los párrafos que definirán este artículo: en este caso, deberemos seguir normas determinadas por el manual del videojuego, tanto en ortografía como en gramática y, si no lo hago, cuando lo leas sonará raro, en el mejor de los casos, o veré palabras subrayadas con una línea roja llena de ondas que indica que algo, en alguna parte, no se ha escrito correctamente y que lo tengo que mirar.

Cuando haces eso, pierdes tiempo, porque el videojuego va de pasarse la pantalla antes de que lleguen las once de la noche, que es el límite que me doy, siendo generoso, para poder terminar eso, publicarlo, apagar el ordenata, lavarme los dientes y meterme en la cama para que, mañana, me levante como una persona de bien, en un lugar de un señor somnoliento que no sabe ni donde tiene su mano izquierda.

Mientras hago esto, además, tengo de fondo con un cacharrito corriendo cosas en una pantalla y, en la otra, tengo a un buen amiguete al que le estoy explicando unas cosas relativas a las finanzas (en este caso, cómo entender el funcionamiento de una empresa a través de su balance y de su cuenta de pérdidas y ganancias).

Este último ejercicio, además, es muy interesante, porque ahí te das cuenta de que, desafortunadamente, en general, no existe una cultura financiera que explique qué significa que una empresa tenga pasivos (deudas)... Tienes que explicar que todo activo, toda posesión de la empresa, se ve reflejada en el pasivo, que es lo que financió su compra, bien a través de capital o bien a través de deudas, a corto, medio y largo plazo.

Esto que, quizás para ti, sea conocido, te aseguro que no lo es en el mundo en el que vivimos y me llama poderosamente la atención cuando tengo que ser yo la persona que explica según qué cosas a según qué gente, porque en general, afortunadamente para mí, esas personas suelen estar muchísimo más preparadas y suelen ser mucho más inteligentes que yo, de ahí que, esta noche, no sin un poquito de retintín, esté dando esa especie de micro-charla vía WhatsApps sobre qué es esto, qué es aquello, porque tal cosa es normal y por qué cual no lo es.

Y con todo esto

En la mitad del asunto, la cosa sufre un desbarajuste y llegamos a las diez cincuenta y ocho, con las cosas a medio hacer o directamente interrumpidas, lo cual me obliga a casi casi empezar desde cero, situación que me toca la moral como pocas cosas, porque estaba a punto de entrar en la zona y conseguir las cosas que quería lograr esta noche.

Pero a veces, como digo, las cosas se tuercen y se va todo a hacer puñetas: la vida no es lineal, no te espera, no entiende que las interrupciones puedan parar las cosas.

La vida sigue contigo o sin ti: se hace lo que se puede, que no es poco, así que empezamos desde cero y santas pascuas.

Son las once y ocho, me quedan cincuenta y dos minutos para cruzar la medianoche y me encantaría terminar esto en tiempo y forma: te podría contar que ha sido un día de escándalo, con un montón de reuniones y con una en específico, al final del día, donde de pronto te ves en la pantalla, con la videocámara 4K sacando toda tu humanidad en su máximo esplendor, explicando una cosa y gesticulando como sólo un hijo de una tierra bañada por el Mediterráneo puede hacer.

Dato: no sé a razón de qué pero, por aquí arriba, cuando hablo, les sueno italiano (tengo tonalidad italiana, niños y niñas)...

Y ojo, que no me quejo: me parecen gente genial (por cierto: otra interrupción más y ya estamos en las once y diecisiete, signo evidente de la conspiración que esta noche se cierne sobre mi para que no pueda terminar este maldito post como merece) y con los que, en general, uno se lo pasa bien, pero siempre me llama la atención que, con mi acento, bien marcado, me digan que sueno a italiano (me pierdo, no sé qué decir ante algo así).

Límite 37 minutos

Me quedan unas cien palabras y me quedan treinta y siete minutos para cumplir el reto diario: ha sido un día tan ajetreado que ni siquiera he tenido tiempo de mirar un poco la prensa, a ver qué ha pasado hoy por Países Bajos o por el mundo: llevo una temporadita de cuidado, sobre todo con temas de testeos, terminando tarde o, como ahora mismo, a punto de cruzar la medianoche, mirando cosas en bases de datos llenas de datos que tengo que convertir en información.

Con lo bien que podría vivir yo vendiendo dulces en algún puestecito, dándole palique al comprador de turno, regalando alguno de cuando en cuando, sonriendo o cagándome en las muelas de quien sea, en función de trato...

Y entonces la vida quiso que a mí me fueran los cacharritos y el software que lo mueve: la culpa es de las películas, que te cuentan historias de chicos que se cambian las notas del instituto con un ordenador desde casa y acabas manejando cosas que, si algún día pudiera hablar sobre ellas de forma pública, no te las creerías :-))

Pero, hasta ese día, nos queda siempre un ligero velo de misterio: dicen que las personas son más interesantes cuando no sabemos todo de ellos y, en mi caso, es mejor tenerlo así, que la realidad siempre decepciona.

Lo que no decepciona es que ya se han escrito las "mil y pico palabras" y llego a tiempo para poder cerrar el post de hoy.

Ha costado, no te voy a engañar, pero con paciencia y voluntad todo se puede.

Gracias por haber llegado hasta aquí.

Un saludo. 



Paquito

Emilio: sugerenciasapaquito (arroba) yahoo (punto) es

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