Desvariar para variar
Buenas:
Esta noche, mientras escribo estas palabras, pienso en las cosas en las que uno llega a perder la noción del tiempo, sobre todo cuando se disfruta como un enano haciendo lo que le gusta o, por lo menos, algo que le aporta un mínimo de ilusión, placer o entretenimiento.
Precisamente por eso, porque no hay muchas ocasiones a partir de un momento de tu vida en el que este tipo de sorpresas son más bien escasa, un cierto sentido de asombro se asoma por la comesura de mis labios porque, y en esto no exagero, creo que no me he sentido tan creativo en años.
Un turrón singular el de hoyEfectivamente, es un turrón al que voy ahora mismo de cabeza, tranquilidad, que no hay prisa, aunque voy sin pausa.
Blim.py esta noche inaugura su versión 1.5.0 donde, entre otras cosas, he conseguido simplificar la estructura de archivos y, en el uso de un diccionario para ayudarme con la ortografía, como el diccionario que utiliza la librería que se encarga a tal efecto es muy pobre (la librería tira de un diccionario de Open-Office que no reconoce palabras como "creado" o "utilizo", por poner un ejemplo, y que salpica la pantalla con palabras subrayadas y en gris (para solucionarlo, he creado un comando, :add que utilizo para añadir esas palabras desconocidas, creando un diccionario personal que, poco a poco, irá creciendo y encargándose del asunto.
Pero de momento, ya digo, es peculiar ver al cacharro vérselas con palabras tan normales y comunes que uno se pregunta como el señor Open-Office hará para que el personal no acabe tirando el ordenador por la ventana.
Porque se hace duroSe hace muy duro, no te lo voy a negar: si el objetivo de crear la aplicación era escribir utilizando una interfaz sencilla y sin distracciones, me temo que con esta me he lucido (pero poco a poco: según voy añadiendo palabras al diccionario personal, el número de "aceitunas en la pizza" se irá reduciendo, pero no me voy a quejar, porque son cosas que pasan.
Quizás, estoy pensando, que como voy añadiendo palabras, o consigo una librería mejor o añadiré mi diccionario personal al proyecto, así te ahorro el daño emocional que me está haciendo, ahora mismo, escribir mientras veo un montón de palabras normales subrayadas sin motivos.
Lo cual me lleva a un pensamiento que, como en la vida, es necesario hacerse de cuando en cuando.
El pensamiento más complejo que tenemos en nuestras vidas: "quizás, habría que hacer menos".
DownsizingSabes que algo va bien cuando tienes que utilizar una palabra inglesa para definir un concepto, pero es lo que tiene vivir en varios idiomas que no son los tuyos y que te hacen patinar la cabeza.
En el proyecto Blim.py cuando la cosa empezó a crecer, hay un momento en el que empecé a pensar no sólo en la optimización del código, sino también en si las diferentes opciones de funcionalidad que se han ido construyendo son necesarias.
Lo bueno de hacerte tus propias herramientas es que las puedes diseñar a tu gusto y responden también al mismo.
Puedes hacerlo tan complicado como quieras y, al revés, puedes simplificarlo y volver a empezar, si también te apetece, el límite y los impedimentos los pones tú.
Y como uno es como es, pues se pregunta si, quizás, el proyecto original, un editor minimalista para el blog, se está yendo de madre, porque, de momento:
1. Tenemos un repositorio de código abierto con 5 versiones del producto.
2. Tenemos una página web para el repositorio.
3. Tenemos una página web para el perfil de Github.
4. Tenemos un maravilloso editor para el blog.
5. Tenemos varios comandos en bash para hacer la configuración y ejecutarlo.6. Tenemos un readme.md explicándote todo sobre el producto.
Y ya no sé qué más hacer, porque poco a poco se me acaban las ideas y, por más que refino las cosas, la realidad es que siempre hay algo, siempre hay un pequeño detalle (como un pequeño defecto en la barra de status, donde veo que al añadir una palabra algo no se está ejecutando bien, así que lo tendré que anotar y corregirlo mañana).
Admirar lo complejo y sus creadoresEl otro día, hablando con mis compañeros, les conté mi aventura informática y, además de curiosidad, les conté que uno aprecia de verdad lo que hacen cuando, con un proyecto personal de unos cientos de líneas de código, se las ve y se las desea a veces para corregir tal o cual defecto.
- Ahora imagínate cuando el proyecto tiene cientos de miles de líneas de código - me dijo uno de ellos.
- Me lo imagino - respondí - Por eso me quieres en ellos :-))
Esta última parte es de lejos la más divertida: saben lo que hay, saben que les entiendo, que les defiendo muchas veces, que es la vieja condena de mi niñez, siendo acusado de ser "el abogado de las causas perdidas", de lo que no sólo no me arrepiento, sino que lo llevo con mucho orgullo (estuvo bien hacer lo que hice, sobre todo cuando lo que hice suponía intentar protestar contra aquello que consideré una injusticia, con o sin razón, ojo: lo importante era el sentimiento).
Y por todo eso, trasteando además con conceptos que forman parte del día a día de algunas de las personas que me padecen en el trabajo (una expresión más que cierta, créeme) y que me sirven para entender su realidad, sus problemas, las cosas contra las que batallan, los famosos "molinos de viento digitales" que surcamos en las organizaciones empresariales modernas, donde todo se reduce al final a ceros y unos.
Eso es lo que, y creo que lo hemos hablado ya, forma también parte de lo que creo que es gran parte de los problemas de las sociedades avanzadas y orientadas a servicios y la economía del conocimiento: la sensación de que no hacemos realmente nada, concepto del que hablo a menudo y que, poco a poco, va permeando entre las personas que me conocen.
Precisamente por eso, porque "no hacemos nada", insisto en intentar divertirse lo más que podamos al hacer lo que hacemos, y tomarnos menos en serio, porque en realidad es demasiado aburrido creerse más importante de lo que uno realmente es, que es bastante poco.
Mil y pico palabras (hoy no he estado inspirado, te lo voy a conceder, pero es que son las puñeteras palabras que el diccionario no conoce que me ponen del hígado).
Mañana más y mejor, lo prometo.
Comentarios
Publicar un comentario
Todo comentario, siempre y cuando sea educado, es bienvenido.