Las cosas de un tranquilo viernes
Muy buenas:
Esta noche inauguramos el modo de escritura fantasma, que es una de las características que he creado para blim.py y que tiene como peculiaridad que todos los elementos de la interfaz desaparecen, haciendo que sólo quede el texto que estoy escribiendo ahora mismo.
En este modo, y es curioso, porque ahora me noto constantemente mirando a la esquina inferior izquierda, que es donde generalmente puedo ver el contador de palabras que me guía para saber cómo voy y cuan lejos estoy del objetivo diario.
Al turrón...Tienes razón: me lío, me pierdo en las ramas del bosque, es verdad.
Hoy ha sido un día muy tranquilo: la mitad de Europa está tomándose el fin de semana largo para irse a esquiar o hacer deportes de invierno, lo cual es muy apropiado teniendo en cuenta que, mientras se escriben estas palabras, se están celebrando los Juegos Olímpicos de la actual estación del año en Italia, que no está nada mal como lugar del mundo para visitar o celebrar Juegos Olímpicos de invierno, verano, primavera u otoño, porque otra cosa no, pero el país transalpino tiene belleza para dar y tomar.
Y sí, lo dice un españolito muy orgulloso de su país, pero que es capaz de reconocer la belleza de otros lugares e Italia, otra cosa no sé, pero es un lugar hermoso como muy, muy, muy pocos :-))
Gracias a esa tranquilidad, en el trabajo he tenido la oportunidad de bucear en datos, que es también una actividad que me encanta, buscando rarezas, incongruencias o, mis favoritas, "lo imposible", que es de lo mejorcito en datos y caviar para los que les gustan los misterios de los sistemas de información.
Los viernes son maravillososAdemás de tener reuniones con gente de un montón de países, donde les enseño cosas, me hacen preguntas y demás, algo que suelo hacer es pasear por la oficina, que indefectiblemente suele estar vacía, porque casi todo el mundo está trabajando desde casa y, cuando encuentro incautos, me siento a hablar con ellos y hacer preguntas, que parten desde cosas personales hasta cosas profesionales.
Algo que te recomiendo para tu vida laboral es que dediques un poquito de tiempo a hablar con gente de tu trabajo y que te pasees por la oficina: ya que estás físicamente en el edificio, intenta evitar el email, la aplicación de chat y videoconferencia de turno y mueve el culo: agarra tu ordenador portátil y vete al área donde tengas a gente con la que no trabajas cara a cara habitualmente.
Los anglosajones lo llaman "be present", que es algo así como "estar presente" y que viene a significar que, ya que estamos físicamente juntos, concéntrate en ese momento y asegúrate de que la otra persona así lo entienda.
Lo divertido del asunto es que, como estamos casi solos, podemos hablar como nos da la gana, momento en el que mi vida histriónica pide turno para, ¿Cómo no? Dar uno de esos espectáculos cómico-festivos que sólo unos pocos elegidos son capaces de ofrecer sin que les caiga la cara de la vergüenza.
Y en eso, porque no me queda más remedio, creo que tengo alguna habilidad :-))
El punto es que inviertas un poquito de tiempo, cuando estás físicamente en un sitio, en pasarlo con las personas que por allí pululan, que dará sus dividendos, créeme.
La anécdota del díaHa sucedido mientras hacía una de mis rondas en una de las plantas del edificio: al final de la misma, una cara conocida con la que he estado trabajando en un par de temas y que, después de un par de reuniones, me seguía debiendo algo.
La conversación, gloriosa, ha sido tal que así:
El: sí, lo sé.
Yo: sí, ya que lo sabes, no tengo que decir nada más.
El: no, lo sé.
Y según me iba yendo, he escuchado a una compañera empezar a reírse, porque le ha llamado la atención el contenido de la misma.
Yo: ¿Ves? Los tíos somos híper-eficientes en nuestras conversaciones.
Ella: Ya lo veo, ya...
Puedes enviar dos docenas de correos electrónicos y nada sucederá, pero te das un paseo por la zona de un tipo, tienes una conversación de besugos y, unos minutos más tarde, mágicamente, la clave que ha estado esperando durante semanas aparece en tu correo electrónico, esperando a que todo un proceso técnico se ponga en marcha que acabará con una pacientísima teutona haciendo realidad una petición que tiene más tiempo del que me gustaría confesar y que me llevó a pedirle dos docenas de disculpas hace también unas semanas.
En otro orden de cosasComo estoy que lo tiro, por primera vez desde hace mucho tiempo, estoy al día con el RSS (Feedly) y el número de entradas sin leer ha llegado a cero, en otro síntoma inequívoco de que, poco a poco, voy recuperando un cierto ritmo y una cierta normalidad bloguera.
En breve, y eso es lo que estoy intentando ahora, volveré a escribir sobre temas más específicos, como por ejemplo las elecciones locales que se celebrarán en Holanda y en las que seré partícipe.
Ahí es donde, si puedo, aunque no seré capaz de hacerlo en un solo artículo o con solo mil palabras, quiero hablar de todos los partidos políticos del arco parlamentario holandés, para así conocer por mi parte mis opciones y, de paso, a ti lector, si te apetece, que conozcas de mi mano cómo son las cosas políticas por este lado del río.
Pero, como ya digo, es algo que tengo en mente y cuya estructura tengo que desarrollar para ver cómo lo hago (quizás una serie de artículos yendo partido por partido: lo primero que tendré que comentar es que el arco parlamentario por aquí está muy fragmentado y que, acostumbrado a la composición de partidos de otros países, puede llamar la atención y llamar a preguntas sobre cómo llegan a crear coaliciones amplísimas con un montón de partes, las largas negociaciones, los puntos que suelen acordar y como, a su vez, las mismas se rompen cuando dichos puntos no se cumplen.
De eso hablaremos otro día: mil y pico palabras, otro artículo en el horno y la sensación de que voy llegando, sin prisa, pero sin pausa, a un estado que, apenas 20 días, te habría dicho que es imposible.
Mañana más: no sé si mejor, tengo que mantener las espectativas claras :-))
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