Problemas técnicos en el blog

Muy buenas:

Algo maravilloso de que, de cuando en cuando, se te manifieste la audiencia, es que no sólo aprendes cosas sino que, además, recibes feedback, y en este caso, es la historia de un perspicaz lector que, como yo, batalla contra los elementos tecnológicos pero al que el blog, que de pronto está híper-activo, le dejó caído hace unos días.

Batallita Tecnológica: ¡Sálvese el que pueda!

Tranquilidad, que no me voy a poner aquí a hablar de XML, RSS y demás: no salgas corriendo, que no va a ir de esto.

Desde que volví a escribir a principios de este mes, cuando rememoramos al día de la Marmota y agradecimos muchísimo a nuestro lector de cabecera que, todos los años, indefectiblemente, dejaba un comentario en el último post en ese día, recordand que es, para mi generación, una película genial y un evento folklórico americano como pocos, lo primero que quise hacer es crear mi propia herramienta de publicación de posts (blim.py), así que, "con paciencia y con saliva", además de una disciplina que dejaría a los espartanos por flojos, le añadimos al guiso el compromiso de escribir mil palabras diarias, contra viento y marea.

El caso es que, uno de los días donde publiqué, como estoy suscrito a mi propio blog para verificar que todo funciona, empecé a notar que la publicación de los posts empezaba a tomar un poco más de tiempo de lo debido.

Siendo uno alguien que tiene paciencia con todo aquello que tiene que ver con cacharritos tecnológicos, lo tomé como una de esas cosas que, a lo mejor, con el que tema de que la blogosfera está medio decaída (quedan algunos irreductibles insensatos por ahí sueltos, cosa que me alegra muchísimo, conste), pensé que simplemente era algo de Feedly, porque recordaba que la publicación de los artículos en elRSS al que uno se suscribe para recibir las actualizaciones, al menos antes, era casi tiempo real.

Pero no: los posts empezaron a retrasarse, primero un ratito, luego una hora, luego unas más, después un día y, de pronto, pararon de publicarse.

El perspicaz lector anónimo que nos dio el chivatazo

Ahí es donde entra el héroe de la jornada, el cual, intrépido y atrevido, me contactó a través de la sección de comentarios y me informó del desastre tecnológico: desde hacía unos días, efectivamente, el RSS había dejado de publicar los artículos, casi una semana de los mismos (seis artículos, más o menos) y ahí, en ese momento, me di cuenta de que tenía que prepararme el sombrero de ala ancha, el látigo, la bandolera y los cuadernos de tapa de cuero, porque íbamos a hacer arqueología tecnológica.

Paquito Jones en busca del RSS perdido

Si en tu cabeza, ahora mismo, no está sonando una de las melodías más famosas de la historia de cine, creada por John Williams, o no tienes infancia o eres insultantemente joven, porque el título de esta sección debería llevarte directamente a ella.

Pero no te voy a juzgar y vamos al turrón: Blogger, que es la plataforma de este blog, está en estado semi-comatoso porque el señor Google pasa de el (yo creo sólo lo utilizan como Corpus para entrenar sus modelos de lenguage que después alimentan los algoritmos de las inteligencias artificiales de todo Cristo, por eso no lo tumban) pero, en mi análisis, descubro o, mejor, rememoro, que el gestor del sistema de difusión de posts por el cual uno se puede suscribir a esta bitácora, la fuente RSS, está gestionada por un servicio de Google llamado "Feedburner", que es otro servicio del señor Google que, este sí, es un zombie digital que un día dejará de funcionar y ese día dejarás de escuchar mi voz.

En su día, además, Feedburner ofrecía el servicio de difusión de los artículos por correo electrónico, funcionalidad que un buen día discontinuaron, para mi pena, porque era divertido saber que había unas 50 personas que recibían estos desvaríos míos en su bandeja de entrada.

Así que, después de años, me tuve que loguear en Feedburner, guglear un montón con instrucciones de funcionalidades y descripciones del servicio que ya no existen, trastear con el blog y, al parecer, para mi sorpresa, hace unas horas, los artículos se volvieron a publicar y esta noche, esto que lees ahora mismo, será un test real para ver si la cosa se ha arreglado o no.

Ideas

Algo que llevo rumiando desde hace años es que un día me levantaré y leeré que Blogger va a ser enviado al cementerio digital de Google, que, siguiendo la analogía, parece una necrópolis digital que no le envidiaría nada a la de Père Lachaise en París, por cuanto el número de productos que se han cargado a lo largo de los años es copioso, de ahí que, cuando esta mañana vi que el servicio de RSS había dejado de funcionar, lo primero que pensé es qué alternativas de servicio tengo para poder reconectar todo, aunque eso supondría que se perderían lectores que siguen el blog a través del feed ofrecido por Feedburner.

Y ese es el dilema: que tarde o temprano, uno de estos "sustos" dejará de serlo y será algo permanente, momento en el que nos tocará mover pieza, sí o sí, porque nadie, repito, nadie, va a hacer nada por remediarlo.

El origen de blim.py

Creé blim.py porque los señores de Google un día mataron a la aplicación para iPad: era una bosta curiosa, no te equivoques, pero hacía el trabajo, lo justo y necesario para ir tirando y publicar cosas desde mi cacharrito favorito.

Gracias a esa desidia me compré una aplicación de blogging, pero tampoco era muy de mi gusto (muy optimizada para el iPhone, no para el iPad y no existente para el Mac) y, ahí es donde nace la idea de crear una aplicación para escribir a mi gusto, sencilla libre de distracciones, que durante años sólo fue una base teórica, hasta que, de todos los días posibles, la inspiración decidió volver en el más épico de todos.

Amenazo con ir algún día a darle mis respetos a Phil: creo que sería un cierre de círculo legendario.

Espero que el RSS funcione bien hoy y, si no, pues mañana habrá de volver a escribir mil palabras e intentarlo de nuevo.

Un saludo, Anónimo: mil gracias por el chivatazo.

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