Vivir en un país tranquilo

¡Buenas!

El domingo es el día de descanso por antonomasia en la cultura judeocristiana y, se supone, hoy uno debe zanganear todo lo que pueda y disfrutar del asueto debido.

Una de las diferencias culturales más raras que he encontrado entre culturas no tiene que ver con costumbres, expresiones idiomáticas o gastronómicas.

La diferencia cultura más sutil que conozco es que, según qué culturas, el primer día de la semana es el domingo o el lunes.

¿Cómo?

Nótese en primer lugar que ni siquiera ha habido que llamarme al orden y recordarme que tengo que ir al turrón, ojo ahí: el lector habitual conoce la diatriba y, también aviso, esto no es ni normal ni pretende crear ningún tipo de tendencia.

Ha salido así: no le demos más vueltas.

El caso es que, al menos yo, llámame ignorante, llámame fruto de mi cultura, toda mi vida he entendido que la semana empezaba los lunes y terminaba los domingos, pero un día, mirando calendarios, descubres que en otros lugares no es así.

En toda Europa (salvo Portugal, curiosamente) el primer día de la semana es el lunes: entendemos que la cosa empieza mal pero que termina con un merecido descanso, porque es lo que tiene la dinámica laboral o educativa, basada siempre en métodos industriales (la educación que conoces fue diseñada así: como una cadena de montaje que buscaba estandarizar el proceso educativo, así hemos acabado :-)).

En otros países no es así: en teoría, la semana empieza zanganeando, lo cual, ahora que no nos oye nadie, no me parece tan mala idea y una declaración de intenciones, porque empezarás y terminarás la semana con un festivo, el domingo y el sábado (aquí se me viene la analogía anglosajona del "sandwich de mierda", con dos rebanas de pan que hacen que lo que va en medio sea la materia que le da nombre al bocadillo).

Pero... ¿Y esto que tiene que ver con el título?

Buena pregunta. Lo bueno y lo malo de vivir en un país muy tranquilo es que no sucede apenas nada: ahora mismo, si me paseo por los principales periódicos de Países Bajos, las cosas que se puede encontrar uno son las siguientes:

1. Avalancha de nieve en Los Alpes y un holandés que ha muerto en un accidente de esquí en Austria.
2. Un montón de noticias de diferentes lugares del mundo.
3. Juegos Olímpicos de Invierno en Milán.
4. Un tiroteo en Rotterdam que ha acabado

¿El tiroteo va al final?

Sí: lo ponen al final, es muy raro: en un país donde no sucede nada, que haya habido un tiroteo, que un tipo se dé a la fuga y lo encuentren intentando embarcar en el aeropuerto de Dusseldorf, en Alemania, dirección a dios sabrá dónde, a mí me parecería relevante, pero debe de ser que estoy equivocado, cosas de este lugar.
A su vez, y esto soy yo (mis amiguetes por aquí me llaman paranoico y dicen que le doy mucho la vuelta a las cosas: últimamente, en cambio, cuando empiezan a ver que algunas de las cosas que digo empiezan a tomar forma, el tono empieza a cambiar, pero eso da para otro post en otro momento) creo que en este país no nos cuentan de la misa la mitad, expresión española que me encanta y que ahora mismo, ahora que no me ves, te prometo que estoy buscando su origen en la otra pantalla, donde, ahí sí, un navegador con colorines me hace la labor.

Ideas de perrito piloto

Y eso es quizás otra idea en la que quiero trabajar: bien aquí, en blim.py, o bien en una aplicación dedicada, me gustaría crear un mini-buscador en texto, para enchufarlo al señor Google o a quien se deje (ahora mismo tengo el esqueleto del programa que trabaja contra Google Gemini, pero la API siempre da problemas de uso: supongo que debe de haber millones de usuarios y de sistemas enchufándole cosas como si lo fueran a prohibir, pero ese no es el punto.

El punto es intentarlo: es construir tus propias herramientas, es probar cosas, aprender, trastear y, por unos breves instantes, creerte que estás en 1980 y que eres un niño que, con un ordenador, acabas jugando a la guerra termonuclear con un mainframe del Departamento de Defensa de los Estados Unidos, película que, si tienes una cierta edad, recordarás por las referencias y que, si no es así, pues guglea a ver qué encuentras (película gracias a la cual mi amor por la tecnología nació y me trajo hasta donde estoy a día de hoy, delante de un ordenador que corre UNIX, en una pantalla negra, con letras verdes, como en aquella película :-))

Uno de mis proyectos, en honor a esa película, reproduce cómo la interfaz se construye, viendo a los caracteres ser escritos en tiempo real: intenté ponerle el sonido que hacía el ordenador en la película al reproducir los caracteres en la pantalla, pero hay un tema de memoria y supongo que de reproducción de sonido que no soy capaz de arreglar, así que lo dejo estar (pero molaría un montón conseguirlo: está en mi backlog, algún día le daré otra vuelta, como otras vueltas le he intentado dar a blim.py para que mande palabras a la línea siguiente cuando tocan el final de pantalla, y evitar que las mismas se corten, sin ningún tipo de sentido.

Cosas que suceden, tampoco vamos a quejarnos.

Volviendo al tema

El caso es que no sucede mucho por aquí, y me temo que, si sucede, no nos lo quieren contar, cosa que me enfada, porque algo no funciona bien en una sociedad cuando no se le quiere contar lo que se cuece (y llevo años pensando en esto: luego aparecen zumbados en Internet contando cosas, verdad o no, y se lía la de San Quintín, otra expresión maravillosa y nombre que, hace muchos, muchos años, en una puerta verde "En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme", descubrí que era la clave para responder al siguiente desafío lingüístico:

"Dime un nombre en español que no contenga las letras del nombre Carlos"

Porque creo que sigues ahí, ¿Verdad?

"No entender de la misa la mitad" es una expresión divertida cuyo origen acabo de descubrir: te recomiendo que la busques, porque creo que quizás te interese.

El origen etimológico de las palabras o de las expresiones me fascina: quizás hablemos de eso otro día.

Porque, viviendo donde vivo, quizás no hay mucho más que hacer :-))

Un abrazo.

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