Reviviendo los viejos tiempos

Buenas:

Algo maravilloso me está sucediendo en las últimas semanas y que es digno de ser documentado para que, el día que me metan definitivamente en una institución mental, puedan estudiar un poco el manual de la criatura y ver quizás en qué momento de la historia el asunto se torció.

Y eso que yo defino, abusando del lenguaje hiperbólico, de "maravilloso", tiene que ver con que, desde hace un mes, todas las tardes-noches, me siento delante del ordenador y, durante un ratito, escribo.

El turrón ya se empieza a repetir...

Tienes toda la razón del mundo, no te lo puedo negar, pero es que no dejo de pensar en que esto que me está sucediendo no tiene parangón y que me tengo que remontar casi dieciocho años de mi vida para que algo como esto fuera posible.

Mi pregunta ahora mismo, porque uno no puede ser feliz (repito: los de la institución mental se lo van a pasar pirata conmigo... Van a hacer visitas guiadas y venderán tickets y camisetas con mis soberanas gilipolleces) es, parafraseando al famoso entrenador de fútbol "¿Por qué?"...

¿Por qué

No tengo ni la más remota idea, pero es una extraña sensación: de no poder ser capaz de sentarme y escribir una mísera línea a, todas las noches, escribir algo, lo que sea, sin rumbo, sin agenda, sin pensarlo mucho, sólo escribir...

Conozco la génesis (un ejercicio de poca vergüenza donde, durante un año, un comentario en el blog se quedó sin contestar y, como todos los comentarios los recibo por correo electrónico, hasta que no los contesto no los archivo) y sé qué aquella noche empezó a fluir...

Miro las estadísticas del blog: antes de esto, el último post es de Mayo de 2024 y antes de eso estaba haciendo uno o dos posts por mes.

Cantidad versus Calidad

Cierto es que, aunque escribía poco, me solía currar los posts un montón: esa es la parte que todavía me cuesta, siendo completamente honesto contigo, el lector que, entre todas las cosas que podría hacer en su vida, decide pasar un ratito aquí conmigo.

El ejemplo es el post de los partidos políticos: tengo un poco de documentación y me la tengo que leer, pero el tiempo que me pasaría leyendo y documentando lo que entiendo y lo que te quiero contar probablemente frenaría el proceso creativo que ahora mismo me gobierna.

Es algo que tengo que saber manejar: lo creas o no, lo del objetivo de las mil palabras no fue arbitrario, sino una decisión consciente para, sin tener que irme a las dos mil quinientas, que es cuando un texto toma cuerpo, poseer el suficiente margen, "sin forzar" para dejar que la mente busque su camino.

También es cierto que, a día de hoy, tengo pocos temas de los que quiera hablar: la mayoría son tecnológicos, pero eso aburre a las ovejas y tampoco estoy en ese plan.

Quiero hablar "de todo un poco" pero entonces, al buscar inspiración, navegando la web, descubro que el mundo actual está regido por políticas, hechas por políticos, sobre los que no quiero hablar, porque considero que dándoles publicidad consiguen lo que quieren, que es "infectar" el discurso de los ciudadanos en todas y cada una de sus facetas.

Y por lo que sea, no me da la gana caer en el vil engaño: me niego a que consigan su objetivo, quiero "resistir".

¿De qué podríamos hablar?

Partamos de la base de que no soy una persona monotemática (intento huir de eso) y así lo he intentado en ese blog desde su creación: escribir sobre lo que me apetece, sobre lo que me gusta o lo que me interesa en un momento determinado.

Un handycap adicional es que no tengo redes sociales: la última que me quedaba, Twitter, dejé de utilizarla hace un tiempo por una cuestión de principios, al pasar de ser una herramienta muy interesante para informarte de cosas o entretenerte, pasó a ser un estercolero curioso cuyo única función es buscar la forma de enfadarte para conseguir el famoso "engagement" o liarte con el asunto y pasar más tiempo en la aplicación.

Así que mi realidad se reduce, pero no es un error, sino una característica del diseño de mi vida, donde lo que quiero es eliminar ese tipo de cosas porque, quizás me equivoque, no me aportan demasiado.

Lo más complicado en el proceso creativo es obviamente la parte de la inspiración: encontrar algo que te atrae, que te seduce o te obsesiona y hace que tu mente no deje de darle vueltas al asunto.

Como te decía antes, mi rollo es el tecnológico, pero intento dejarlo un poquito fuera (abusar de nada nunca es bueno): lo que intento buscar son otras cosas, relativamente sosegadas, neutras y de las que se pueda hablar dejando fuera la ideología.

Eso, que como ciudadano también me gusta, también intento dejarlo fuera porque las ideologías, como las creencias, tienen como base que muy pocas personas entienden el tremendo error de base, que es precisamente "creer" que algo está bien o está mal.

Y en eso, en mayor o menor grado, es un pecado que cometemos todos: en mi caso, me enorgullece saber que, para la gente de izquierdas yo puedo llegar a ser poco menos de un ultraderechista y, para la gente de derechas, puedo ser un filocomunista peligroso.

Mi frase de cabecera en estas discusiones es: "Los que hemos leído a Karl Marx sabemos que lo primero que hace es reconocer que Adam Smith tenía razón", lo cual es un descremado curioso de gente que no ha leído ni al uno, ni al otro, pero que llegan a creer ferozmente en sus teorías económicas, que no políticas...

También es cierto que siempre me gustó jugar a la contra: es muy aburrido estar de acuerdo con todo el mundo, porque entonces la discusión se acaba y conoces poco de las personas.

Es más divertido ponerse en el otro lado del espejo y, como el mimo, mostrarte lo que está en el otro lado, con sentido del humor, ojo, que esto va de reírse, o no, porque también hay gente muy vehemente que no puede procesar algo que no sea aquello que ha decidido que es su dogma.

Y de esto, como otras cosas que te he ido detallando durante este mes, también pienso bastante a menudo.

Es un juego que te recomiendo: lleva la contraria, pero con sentido del humor... Deja que te juzguen por aquello que creen que eres.

Las mejores sorpresas, son siempre las que uno no sabía que estuvieron delante de uno todo el tiempo.

Veintiocho días, veintiocho posts: "¡Guau!" :-))

Mañana más, pero no sé si será mejor (manejar expectativas, ya se sabe).

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