Las penurias de la falta de sueño
Buenas:
Lo bueno y lo malo de comprometerse a escribir "mil y pico" palabras todos los días es que, a veces, de verdad, uno siente que no le da el coco, que el cansancio le vence y que, quizás "sólo por hoy" uno podría hacerse un moscoso, tomarse la tarde libre y, quizás, disfrutar del excepcional buen tiempo que, estos días, acontecen por los Países Bajos.
Y esta es la sensación que tengo esta noche, así que, si tienes un poquito de paciencia, tranquilo, que según los cálculos de blim.py, esto deberías ser capaz de zampártelo en menos de cinco minutos, que tampoco es tanto.
Recuerda: "cinco minutos" es lo que te prometes todas las noches cuando te pones a mirar YouTube o TikTok y hablaban siendo tres horas... Esto irá un poquito más lento, eso sí :-))
Turrón denso esta noche
Los que me conocen saben lo que pienso al respecto del cambio de estaciones: "somos gallinas altamente evolucionadas" y, en ciertas latitudes del mundo, donde tanto los inviernos tienen apenas unas pocas horas de un débil sol, así como los veranos tienen días que empiezan a las 4:30 de la mañana y acaban a las 11:00 de la noche, el impacto sobre la energía de las personas es notable.
En mi caso, y esto también dice algo de mi edad, el invierno me destruye y, como muestra un botón, la cantidad de radiación solar es tan baja que una pequeña célula solar que tenemos instaladas para un tema de la casa no se activa hasta Marzo como consecuencia de eso.
Hablando de células solares, hace nueve años escribí algo al respecto sobre la energía solar en Holanda.
Nueve años... "Tempus Fugit", ¡Cipote! :-))
En invierno tenemos que sobrevivir tomando vitamina D en pastillas: esto, además, en niños es un tema muy serio, donde el sistema social y sanitario tiene un control muy estricto sobre cosas de este estilo, para evitar raquitismo como consecuencia de la baja radiación solar durante esa época del año.
Según vamos saliendo del agujero oscuro y la radiación solar empieza a incrementarse, el número de minutos de diferencia entre el amanecer y anochecer crece una media de seis minutos por semana y eso llega al primer punto de quiebre hasta que se produce el famoso cambio de hora para entrar en el Central European Summer Time (CEST) de lo que ya te hablé hace unos días.
Así que, perdemos unas 10 semanas de avance de sol, pero eso lo recuperamos justo al entrar en el verano, donde ahí sí, tranquilo, que por este rincón del planeta, si te despiertas con la mínima brizna de luz, vas a descubrir lo que es un país sin persianas y lo que es dormir con antifaz :-))
Pero...
Hasta que eso suceda, el que aquí escribe sufre todo tipo de cambios físicos: parece mentira que algo bueno, como puede ser un cambio de estación, en este caso además a "mejor", entendiendo como "mejor", una época del año donde tendré más energía y vitamina D gratis, me siente mal, pero es así.
El sueño se me empieza a alterar: mis ritmos circadianos se van a hacer puñetas, mi sistema digestivo empieza a pegarme patadas y de pronto, cuando se supone que debería empezar a tener más energía, la somnolencia empieza a jugarme malas pasadas.
Y todo esto, además no será lo peor porque, más o menos a partir de Mayo o Junio, dependiendo del país en el mundo donde estoy, empezarán las alergias y ahí sí que sí, tendré que tomar los antihistamínicos de turno para no acabar ciego por la irritación del polen en los ojos.
Glorioso, Juana María... ¡Glorioso!
Efectivamente: algo para ser contado una y otra vez a las generaciones futuras: la historia de un anormal que, viviendo en un lugar donde el Sol se idolatra como se hizo en otras culturas del mundo, resulta que sufre cuando el señorito decide empezar a aparecer y dar vida a todo lo que nos rodea, haciendo que las plantas florezcan y que hombres y mujeres empiecen a quitarse capas, como las cebollas, disfrutando así de un clima más amable y favorable a la vida exterior de la que tanto presumimos aquellos que fuimos bendecidos con las caricias del Mar Mediterráneo a nuestros países.
Cada vez que escucho a alguien decir "el frío civiliza", pienso en Aristóteles, Sócrates, los Egipcios, Sumeria, Roma, Francia y España, en sus respectivos momentos de la historia, demostrando que, quizás, la frase no fuera excesivamente exacta o que demuestra un cierto grado de ceguera sobre qué se consiguió en las Costas del Mare Nostrum.
Por eso...
Por más vueltas que le quiera dar, la realidad es que me caigo de sueño, pero he aquí la ironía de la noche: alguien ha mandado un correo electrónico tardísimo, le he contestado que por favor pusiera de su parte y se fuera a descansar y, cuando ya creía que había encaminado la cosa, otro que iba en copia también responde al entuerto, demostrando que "el trío lalalá" tiene una serie de taras cognitivas que nos deberíamos de hacer mirar para ver si le encontramos una solución.
Todo esto, además, con un montón de personas en la misma conversación: es importante demostrar públicamente el grado de enfermedad mental que parece afectar a aquellos que trabajamos en según qué cosas, porque la solidaridad interdepartamental debe ser mantenida a toda costa.
Al hilo de esto, en mi anterior vida, recuerdo entrar en mis reuniones con compañeros de otros lugares del mundo, donde ya nos juntábamos "la grana y oro" del asunto y, cuando conseguía llegar sin ningún tipo de perjuicio al hotel de turno, solía levantar el puño y gritar "Vive la resistance!" mientras el personal se me partía de risa, por aquel chiquillo, a veces tímido, a veces no, que consiguió resistir a dos rusas y una tipa de la república checa bebiendo Vodka con Limón sentados al lado de la Iglesia del Sagrado Corazón parisino, con la ciudad a nuestros pies (se lo bebían como agua: yo aguanté porque bebía muchísimo más lento, porque en volumen habría fenecido de un coma etílico, fijo).
Moraleja: duerme y descansa, que si no puedes acabar como yo, algo que no te deseo bajo ningún concepto :-))
Las mil y pico palabras han sido escritas: es complicado hacerlo con sueño... Apenas hay lucidez: bandazos mentales recordando cosas mientras tu cabeza te recuerda que estás apenas unos pasos de esa confortable cama donde, en cuanto me tumbe, apagaré sesión en unos cuatro minutos, que es más o menos lo que aguanto despierto en estas circunstancias.
Mañana más, no sé si mejor y, espero, ojalá, que sea con menos sueño.
Un abrazo.
Paquito
Emilio: sugerenciasapaquito (arroba) yahoo (punto) es
Pues para estar medio dormido, o con ganas de acostarte, el cerebro te chuta a mil por hora. Me alucina la cultura general que tienes. Los datos que proporcionas. Lo de la vitamina D lo escuché en Edimburgo, algunas madres daban a los peques. Yo lo cierto es que me adopté bastante bien al tema oscuridad temprana en invierno y luminosidad vespertina en verano (una vez me levanté de la cama corriendo, comencé a vestirme el uniforme de trabajo a toda leche porque creí haberme dormido debido a la luz a raudales que entraba por la ventana del dormitorio sin cortinas ni persianas... chequeé el reloj, ya con pantalones puestos y eran las cuatro de la madrugada...).
ResponderEliminarHas escrito un párrafo que lo podría firmar contigo: ritmos circadianos destrozados, sistema digestivo en rebeldía, somnolencia continua, insomnio caprichoso... es lo que tiene, mi caso, trabajar de madrugadas, de noche.
Dos rusas y una checa... vodka con limón... eres un valiente. Sobreviviste. Yo las recuerdo, escocesas, botellín tras botellín (de combinados ya preparados) o pinta tras pinta, nunca pude seguirles el ritmo. Recuerdo, en un par de ocasiones, en una cita "romántica" a ciegas, pimplarnos una botella de vino tinto, entre dos, a palo seco. Ni unos tristes cacahuetes te ponían. Las recuerdo, a ellas, queriendo llenar la copa a la escocesa (hasta que casi desborde las cartolas de la copa), y uno, que es riojano por Dios, enseñándoles a servir, oler, saborear el vino... luego charla... y la botella vacía. A palo seco, eh. Madre mía, qué tiempos de locura.
Buenas:
EliminarEs muy triste no poder comentar como yo mismo en mi blog con las mismas credenciales que me loguean en un montón de cosas, pero el señor Javascript es así de puñetero y no me voy a poner yo a romper medidas de seguridad.
Gracias por la visita y el comentario: todo un placer el leerte por este lado del río :-))
La cultura general es sobre todo edad y curiosidad (traducción: vivir y leer)... Lo último es lo que me niego a perder, porque con la edad no puedo negociar (sucede, es así).
Los cambios estacionales me destruyen, sin duda y, lo del alcohol, es fascinante observarlo en varios lugares del mundo, de diferentes formas y presupuestos (lo de beberse carísimos cognacs mientras te explican no sé qué cosa también tiene su ironía... A mí, que pedía Coca-Cola para beber en finísimos restaurantes parisinos, para escándalo colectivo de tanto comensales como del servicio de mesa del lugar).
Siempre al revés :-))
Te sigo leyendo en los otros posts.
Gracias una vez más por pasarte por aquí.
Paquito.
*me adapté (jaja, o me adopté a mí mismo, también valdría).
ResponderEliminar