sábado, 25 de marzo de 2017

Carta abierta al señor Jeroen Dijsselbloem

Muy estimado señor:

Permítame, en primer lugar, presentarme: soy un pobre diablo que vive y trabaja en su país natal, el bello Reino de los Países Bajos, lugar en el que Vd., dada su prominente trayectoria, ha sido capaz de crearse una vida, no sin los correspondientes desafíos para poder alcanzarla.

Recientemente, me temo, su nombre ha llegado hasta mis oídos, a raíz de unas declaraciones donde, básicamente, venía Vd. a comparar la situación de algunos de los estados miembros de la Unión Europa (entre los que está mi país) con lo que son comportamientos de alcohólicos y puteros, cuando buscan darle el sablazo al amigo de turno, para seguir costeándose los vicios.

Le agradezco, en primer lugar, su honorable franqueza, emblema de una nación que acepta la mala educación como atributo identitario, con la excusa de la "estricta y calvinista cultura holandesa de ser directo" (postulado compartido por Vd. ante sus recientes declaraciones, para, no sólo no disculparse, sino justificar unas maneras impropias de una persona de su posición).

"La estricta y calvinista cultura holandesa", según mis cálculos, se suele dar en el norte de este pequeño país (si me permite la apreciación meramente geográfica): si no recuerdo mal, y la Wikipedia no miente, Vd. nació en Eindhoven, situado en el sur de su país, con raíces católicas más arraigadas y con un sentimiento y personalidad diferente a sus congéneres norteños.

Pero, oiga, no le negaré lo que en mi país, parafraseando un chiste coloquial con uno de los pueblos con un sentimiento identitario más marcado, resumen de la siguiente forma: "Los calvinistas estrictos y directos nacen donde quieren".

Señor Dijsselbloem: no le negaré tampoco que, en su muy desacertado comentario, hay una cierta parte de razón... Sin dejar de afirmar que no conozco con detalle la situación de otros países en los que su valoración englobaba, sí le puedo hablar y confirmar que, ciertamente, durante algunos años, en mi país se derrochó el dinero, aunque creo que, también es de justicia, deberíamos matizar un poquito la cosa.

Efectivamente, durante los años de bonanza, provocados por la burbuja inmobiliaria (de la que Holanda, Alemania, Francia y otros países no sospechosos también pueden hablar), el crédito fácil (alimentado por un exceso de ahorro en las laboriosas tierras de aquellos que son fácilmente identificables por el color "rojo cangrejo" en las playas de latitudes más calurosas) alimentó una vorágine absurda de la que algunos, ya en el año 2000, empezamos a llamar la atención.

En esos años, la bonanza provocó un enorme crecimiento económico que, no sólo no creó deudas en el sector público (la deuda de los estados), sino que las redujo, con su correspondiente e inversamente proporcional subida en la deuda privada (los créditos hipotecarios), la cual, a su vez, se alimentaba del exceso de ahorro de los laboriosos habitantes cuyos bancos especularon con los mismos.

En este punto, le recuerdo, señor Disselbloem, que el ABN-Amro y el Fortis, los nombres le sonarán, tuvieron que ser nacionalizados ante lo que se avecinó como una quiebra crediticia de (dado que yo ahora también disfruto de ese estricto calvinismo que nos permite ser directos) "cagarse la perra" por, precisamente, entrar al calor de esa misma vorágine.

Tal y como Vd. deja entrever, y estoy de acuerdo en ese punto, algunos países hicieron cosas mal: todos, en cierta medida, fuimos culpables, incluyendo a aquellos que ahora se suman a lo que no deja de ser, esto dicho con toda la franqueza de la que disfrutamos en este pequeño país, planteamientos xenófobos y revanchistas, propios de otras épocas, de las que los holandeses, por su historia, deberían de haber aprendido algo.

Es interesante ver como ahora, los mismos que alimentaron la hoguera, acusan a los quemados de su suerte, con esa inefable expresión de superioridad moral demostrada en su comentario: entiendo que crea que no buscaba herir a nadie, sólo explicar lo que, para Vd. es un hecho comparable, como es el sufrimiento actual de millones de personas, sobre las que, se lo recuerdo, tiene una responsabilidad, como funcionario europeo de muy alto nivel, con personas de vida moral que, el calvinismo, en su nacimiento, zanjaba con una buena hoguera purificadora.

En este punto, le comento, en un pequeño aparte, que está documentado que, mientras que la Inquisición Española se llevó por delante a cerca de 1.500 personas en 200 años, su amado líder moral, Calvino, y su amor por el fuego purificador, se llevó por delante a 500 personas en apenas 20 años.

No por nada, supongo que es el Calvinismo del que Vd. hablaba, siempre han presumido de tener entre sus filas a seguidores más productivos que esos pueblos del sur, a los que no quieren denostar, porque aquí nadie pretende eso, pero que no dejan de ser el destino preferido para millones de Vds., sea para unas breves vacaciones, sea para pasar el resto de sus días y siempre, eso sí, con la actitud de los mismos moradores del lugar, veraneantes o jubilados, como Vds., sean observados como vagos que sólo hacen la fiesta y la siesta (Vds. en cambio, de todos es sabido, van a Salou y Benidorm a leer los discursos de su amado Calvino, desde una moderación y el silencio contemplativo propios de esos lugares: nos queda claro el concepto).

Le comento también que yo también, créame, he abrazado esa cultura estricta holandesa del calvinismo, con el rollo de ser directo, de ahí que, yo también, mea culpa, tenga unos postulados cuestionables sobre algunos asuntos que, puesto que Vd. probablemente conoce mejor a su pueblo que un humilde servidor, me gustaría que me aclarara.

Me gustaría que me aclarara, señor Dijsselbloem, cual es la posición de esa cultura estricta holandesa del calvinismo con respecto al colaboracionismo holandés ante la invasión nazi: un país donde, en apenas 24 horas de guerra y rendición, se tardó relativamente poco en poner todos los medios para que el enemigo, el "Moffe" al que Vds. hoy en día tanto detestan, tuviera tal grado de eficacia para, en tiempo record, organizar el alojamiento y distribución del mando nazi en su territorio (no tenía mal gusto el invasor: los confortables apartamentos de la zona de Olimpia, en el suroeste de Ámsterdam, son testigos de ello) y, a su vez, empezar con el desplazamiento de población judía hacia campos de concentración (sabemos que los alemanes, con esa cultura luterana, poco podían rivalizar con el que, los teológos de la Universidad de Ginebra así lo dicen, fue el hombre que le dio vigor político a la reforma religiosa iniciada por Lutero y que tanto parece inspirarle).

Como uno es un ignorante, me gustaría también, en calidad de ministro de Economía de la Unión Europea, escuchar su posición sobre los rescates a la banca holandesa, después de una gestión donde, me temo, no hubo mucha intervención por esos pueblos que Vd., en el fondo (y no le juzgo, créame) considera como poco menos una guarida de bandoleros y vividores.

Para terminar, porque tampoco me van estas cosas, me gustaría preguntarle por su opinión, al respecto del actual primer ministro holandés, el señor Mark Rutte, el cual, hace un tiempo, durante las elecciones, publicó un controvertido artículo en la prensa donde, venía a decir a la población no era estrictamente calvinista (guiño de ojo: Vd. sabe perfectamente de quién estamos hablando) que, en Holanda, había dos opciones, con respecto a nuestra estancia aquí:

"Doe normaal op ga weg" ("Actúe normal o váyase").

Tomando como referencia ese postulado moral, que creo que concuerda con esa estricta y calvinista cultura holandesa de ser directo y, que utiliza como argumento para no disculparse y no dimitir de su puesto, me gustaría preguntarle si, por tanto, un funcionario de tan altísimo nivel, en una Institución Europea, como Vd. considera normal las afirmaciones que efectuó y que comentamos al principio de esta carta.

Creo que su primer ministro lo explicó bastante bien: "Actúe normal o váyase".

Me parece que, siguiendo esa línea, siguiendo los mismos postulados que Vd. defiende y, teniendo en cuenta que no es normal que un funcionario europeo exprese según qué ideas de según qué formas, hacia los ciudadanos de diferentes estados miembros para que los que, por más que parezca pesarle, Vd. trabaja, creo que ya sabe lo que toca.

Cierre por favor la puerta al salir: los estrictos holandeses de cultura calvinista saben que la calefacción es muy cara y que no estamos para derrochar dinero, como si de beber, irse de putas y luego dar sablazos a los amigos, fuera la cosa.

Somos gente seria: no nos gustaría acabar como esos a los que Vd. ya sabe.

My atentamente,

Un ciudadano de la Union Europea


Paquito
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