Bloguear en tiempos de Pandemia

Buenas:
2 meses más tarde y unos cuantos kilos más encima, ya va tocando escribir algo (sea lo que sea, corto o largo, tenga coherencia o no).

Espero que, en primer lugar, estés bien y, contigo, tu familia, tus amigos y tus compañeros de trabajo.

Creo que pocas veces en nuestras vidas pronunciaremos esa frase con mayor sentido.

Ha sido un confinamiento largo y, en mi caso, lo seguirá siendo (no me esperan en la oficina hasta, como muy pronto, Agosto y, como muy tarde, quizás el año que viene).

Las primeras semanas, sobre todo a nivel trabajo, lo pasé mal: acostumbrado a trabajar un día o dos por semana desde casa, saltar de pronto al tele-trabajo todos los días, sobre todo en la coordinación de personas y proyectos, ha sido un movidón.

Soy así: trabajando con gente, el punto de la oficina es la cantidad de serendipias que suceden en el día a día, al ir a comer, al ir a tomar un café, al levantarte de tu mesa de trabajo y ver el rostro de alguien que, de pronto, te recuerda tal o cual cosa.

Todo eso se fue al garete en esas primeras semanas: de pronto, ese "día a la semana" que antes dedicaba a pensar y a organizar comunicaciones y demás, se convirtió en una rutina que, a su vez, en medio de una vorágine de trabajo brutal, hizo que la cosa acabara, en un momento determinado, conmigo trabajando 36 horas seguidas (momento en el que las alarmas saltaron).

Y las alarmas saltan, sobre todo cuando uno se estresa, porque los efectos son inmediatos: irascibilidad y pocas ganas de gilipolleces (el estrés me acelera y, cuando más estrés, más rápido va el bólido y, como de pronto la carretera tenga una curva un poco cerrada, pues ya sabes lo que va a suceder).

A partir de la cuarta semana es cuando la cosa se calma: me adapto y, ahora, en cambio, estoy mucho mejor en esta situación. Los flujos de trabajo se han adaptado y, con ellos, nuevas formas de relacionarnos para mantener el contacto (comidas y cafés virtuales con los compañeros para verlos el careto y contarnos cosas).

Uno de los daños colaterales de la nueva situación es que, básicamente, me paso el día de reunión en reunión para, luego ya por la tarde-noche, hacer realmente mi trabajo (la cosa está como está y, aunque te siguen repitiendo lo de que hay que priorizar y pensar en tu salud, tardan segundos en callar cuando les dices que tienen razón y que, por tanto, lo que me están pidiendo se tendrá que parar, momento en el que el "pero" aparece en el diálogo). .

En casa, con eso de que, al menos mi pareja y yo, nos hemos tomado el confinamiento muy muy en serio, la mejor fórmula ha sido, básicamente, establecer dos bases de trabajo y, en la medida de lo posible, ignorarnos durante el día (más que nunca, el espacio físico y mental, en un confinamiento, se reduce y con el, la posibilidad de que cualquier tontería pueda escalar a discusión épica).

Estoy seguro de que esto te suena raro, pero cada persona ha gestionado esta situación de la mejor manera posible.

Y créeme: han habido días graciosos, días tristes y días en los que uno, mea culpa, cuando el estrés estaba al máximo, he tenido actitudes que, dentro de un contexto, no estoy demasiado feliz con ellas.

Lo de tomarnos el confinamiento en serio llega cuando, en la zona en la que vivimos, después de las 2 primeras semanas, donde el personal el general se lo tomó muy en serio, empezó a aparecer el buen tiempo y, con el, los niños empezaron a salir a la calle para jugar con otros niños, mientras los vecinos empezaron con las barbacoas, poco a poco...

Ese es el punto en el que, definitivamente, la cosa cambia de perfil para mí (los colegios se reabrieron el 11 de Mayo, momento en el que te das cuenta de que eso de criar bambinos es, efectivamente, complicado, sobre todo cuando tienes que hacerlo todo el rato).

Aparcar a los niños en el colegio en medio de una pandemia para que dejen de dar por el saco: no sabes lo divertido que ha sido recordárselo a mis compañeros (los mismos que, durante años, no paraban de comentar si tal o cual persona no tenía hijos, como si fuera un pecado o, en épocas no tan lejanas, como si fuera una opción vital "inusual").

En la parte personal, mi familia está bien... En uno de los rincones de mi vida, una persona relativamente joven (un antiguo ex-compañero de trabajo en España) ha estado a punto de no contarlo, momento en el que uno se da cuenta de la fragilidad de la vida.

Sólo quería contarte esto esta noche: de alguna forma, romper el silencio es una forma de volver a esa normalidad que, ahora mismo, nos parece un horizonte muy lejano.

No sabes las ganas que tengo de poder abrazar a gente sin pensar en el bicho pero, como no puedo hacerlo, aquí te ofrezco un abrazo virtual para que sepas que, en algún lugar del planeta, hay alguien que, sin conocerte, te entiende, te anima y te recuerda que todo esto pasará.

Seguiremos informando.


Paquito
Emilio: sugerenciasapaquito (arroba) yahoo (punto) es
Twitter: @paquito4ever

Comentarios

  1. Lo primero, me alegro de que tú y los tuyos estéis bien, dentro de lo que cabe.
    Es complicado, eso de convivir en estas circunstancias. No te flageles demasiado. Es loable que reconozcas que tuvistes momentos de los cuales no te sientes orgulloso. Todos, y todas, los tenemos. Y quien no lo admita, miente como un bellaco.
    Desconozco lo que es el teletrabajo. Mi empresa, de esas tildadas como esenciales, no paró en absoluto. Y trabajamos la mayoría sin mascarilla (yo la uso a diario, pero la gente pasa) y sin mantener la distancia de seguridad porque debido a nuestro tipo de trabajo es materialmente imposible. Es pura buena suerte que no esté infectado. O que no lo haya notado, si lo estuve. También estuve algún tiempo de baja (por otro asunto) y supongo me vino bien.
    Aquí pronto va a haber barra libre. Todo el mundo a la calle cuando guste. Esperemos que la cosa no empeore. Las playas ya empiezan a dar guerra. Fiestas, botellones. En fin, es difícil ponerle puertas al campo, y más si el campo está petado de gente irresponsable y sin sentido común.

    Un saludo desde (Edimburgo) Vitoria.

    A seguir bien.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buenas (recuperando el tiempo :-)

      Gracias por la visita y por el comentario: todo un placer.

      Todos están bien, afortunadamente: ha sido un periodo "peculiar", sobre todo para aquellos que estamos lejos de casa (si algo hubiera pasado, ahí es donde la carita de menú que se te queda no tiene escapatoria).

      En el caso de los sectores tecnológicos, trabajar desde casa es algo relativamente habitual: en mi caso, lo llevo haciendo desde hace 20 años, pero nunca de forma continuada y de esta forma, desde luego.

      Con respecto a las mascarillas, aquí en Holanda, es sólo de uso obligatorio en los transportes públicos (en los supermercados lo único que se impone es la distancia de seguridad y las entradas y salidas separadas).

      En fin: la cosa va poco a poco volviendo a sus cauces: espero que no haya un rebrote (aquí han comenzado a hacer tests a la población también: veremos a ver cómo terminamos).

      Gracias una vez más por tu visita y por tu comentario (y cuidadín en Edimburgo / Vitoria :-)).

      Eliminar

Publicar un comentario

Todo comentario, siempre y cuando sea educado, es bienvenido.

Quizás te pueda interesar...

Elemental, querido Paquito

La estafa de los tulipanes que no florecen

El bloqueo - Parte 4

Ralentizarte

Howick y Lili