Una hora para correr
Buenas noches:
Y lo digo así, no hay equívoco: me he pasado trasteando todo el día con el cacharrito y así me pasa, que se me ha ido el santo al cielo y ahora tengo que escribir, a toda velocidad, sin pensar mucho, pero también mirando de reojo todo lo que puedo, para no cometer errores ortográficos.
Este día de hoy ha sido absurdamente improductivo: sí que es cierto que estoy muy feliz y me lo paso teta jugueteando con el código de blim.py pero, al final del día, se me ha pasado toda la jornada en un periquete y ahora no hay forma de evitar lo que los romanos decían con aquello del "tempus fugit".
Los romanos, gente de bien, no se les puede negar talento y sabiduría.
Al turrón que se te pasa la horaLo bueno y lo malo de las fechas o de las horas límites es que sabes donde empieza y acaba el problema.
Precisamente por eso, porque sé exactamente la cantidad de minutos que me quedan (setenta y cinco, me dice el teléfono) tengo que apremiarme a cumplir con mi autocompromiso de que, sí o sí, tengo que escribir mis mil palabras porque, aunque esto, por muy cuqui que queramos vender lo de tener un blog, es claramente un ejercicio de exhibicionismo emocional y uno, que ya es mayor, acepta sin ningún tipo de complejo que lo que aquí hago es tanto para ti como para mí.
Para ti, porque por algún motivo que escapa a mi comprensión, decides quedarte un ratito por este lado del ciberespacio y para mí, porque es como cuando empiezas a encadenar días buenos en el Wordle (lo que el cacharro llama "streaks", o "rachas") y no quieres que acabe.
Que no acabe, que no decaigaEl día de hoy no sólo ha sido tranquilo: también ha decidido que, en un ejercicio de locura, el tiempo haya querido regalarnos ocho graditos de temperatura, que por estas latitudes es el equivalente a una primavera, con su día de sol y todo, ojo, lo cual me ha inspirado para ser jocoso y amenazar (este tipo de cosas son claramente amenazas) con ponerme bañador, situación que todos queremos evitar contra viento y marea.
Porque no: no queremos eso, créeme :-))
En estos días de Juegos Olímpicos, además, los medios de comunicación holandeses, así como las conversaciones de café entre gente, versan sobre el rendimiento de los atletas neerlandeses en dicha competición, donde al parecer están haciendo un gran papel, que es lo que tiene la tradición de países donde hace un frío del carajo y tanto ríos, canales, puertos y lo que le eches, se llegan a congelar en invierno (son muy buenos en carreras de patinaje sobre hielo, cosa que me alegra mucho, porque todo aquello que haga felices a las personas que nos rodean, pues bienvenido sea).
Y cuando eso no sucede, pues tranquilo, que ya estamos nosotros para introducir caos en el orden y, por extensión, un poco de risa.
La anécdota de la semanaSucedió en una videoconferencia donde, por su nombre, encendemos nuestras cámaras y nos vemos las caritas.
Uno de mis compañeros, por el motivo que sea, tenía un ángulo muy raro, muy alejado del objetivo lo cual, unido a su entorno (parecía la azotea de la casa), creaba una escena perfecta que parecía salida de un secuestro, donde la persona mira a la cámara con un periódico para demostrar que, en tal fecha, estaba vivo.
Y efectivamente: ya deberías saber lo que sucedería a continuación...
Y el cachondeo, alrededor del entorno de trabajo y el ángulo de la cámara fue legendario, que otra cosa no, pero en jolgorio me ganan pocos cuando me pongo pero aviso: con la edad voy dosificando, que tampoco va de abusar.
El plan de mañanaMañana quiero empezar con mi propósito de informarme sobre las diferentes opciones del arco parlamentario holandés para las elecciones locales que se celebrarán en Marzo.
Todavía no sé si participaré o no: me gusta mantenerme al margen, observarlo, porque soy de los que cree que uno, si no sabe exactamente qué es lo que va a votar, es quizás mejor que no lo haga.
La democracia es una cosa demasiado seria como para desaprensivos que no entienden el valor de su voto hagan mal uso de él.
Por esa regla de tres, además, soy de los que proclama que uno debe votar a favor de cosas, no en contra de otras: votar por eliminación, y esto es una opinión personal, es sub-óptimo y además acaba en muchos casos con un mal sabor de boca, porque no has elegido algo que tu digas "Esta persona o esta gente me representa", lo cual, de base, ya es una mala elección.
No puedo decirle a la gente lo que pueden o deben hacer con su voto: ya digo que las democracias son cosas muy serias donde se debería exigir un mínimo de conocimiento sobre lo que se vota, por aquello de tener una opinión o una acción cualificada por tu propia capacidad para razonar tu opción.
No quieres que la gente vote como borregos sin saber exactamente lo que eligen o por qué: nunca acaba bien, además de que el sistema utiliza eso en contra de esos mismos ciudadanos, que pierden su función fiscalizadora hacia los señores y las señoras que tomarán decisiones en nombre de millones de personas.
Esa parte, por lo que sea, el personal suele olvidarla, además de acusarnos a aquellos que hacemos reflexiones que, repito, intentan desesperadamente explicar que nuestra democracia es un regalo y que, para hacer uso de ella, si uno así lo desea, le exige entender exactamente cuáles son sus opciones, quienes son, qué te ofrecen y qué intereses son representados por las fuerzas políticas que, una vez cada cuatro años, van a pretender prestarte atención y hacerte entender que les importa.
Y como bien sabes, los políticos jamás mienten y, obviamente, siempre tienen en su cabeza cosas como el interés general, por encima de cualquier otra cosa.
Si no fuera así, quizás nos debería preocupar.
¿No crees? :-))
Mil y pico palabras, 56 minutos de margen: hace apenas un mes esto era un reto imposible, apenas me lo creo.
Mañana más: no sé si mejor, eso sí.
Un saludo.
Comentarios
Publicar un comentario
Todo comentario, siempre y cuando sea educado, es bienvenido.