La realidad de Afroman
Buenas:
lo bueno, o lo malo, según se quiera ver, de vivir en mi propia realidad y no enterarme muy bien de qué sucede en el mundo es que, de cuando en cuando, me llegan ecos de noticias extrañas, peculiares o divertidas.
La historia de hoy es tan sorprendente como irónica: la historia de una injusticia convertida en show, negocio y una dulce venganza.
Así que, prepárate, porque sólo tengo "mil y pico" palabras y no podemos desperdiciar ni una.
Turrón informativo el de hoyEfectivamente, hoy vamos de reporteros dicharacheros y contaremos la historia del rapero Joseph Edgar Foreman, cuyo nombre artístico, haciendo referencia al estilo de su pelo, es "afroman".
¿Y cómo que te da por hablar de este tal "afroman"?Es una buena pregunta, pero repito que la historia es sorprendente.
Resulta que el buen señor, que en su día fue responsable de una canción con cierto éxito llamada "Because I got high" ("Porque estaba colocado / fumado", en castellano), tenía una plácida y tranquila vida en el estado norteamericano de Ohio, hasta que una buena tarde-noche de Agosto, en 2022, su vida se vio alterada por una redada en su casa por parte de la policía del condado, acusándolo de tráfico de estupefacientes y de secuestro.
La redada acabó en nada (el buen hombre no se dedicaba a eso) pero, como en toda acción policial de este tipo, se produjeron daños en su propiedad y, según su testimonio, en algunas de las cosas que se llevaron como pruebas, como una cierta cantidad de dinero, desapareció al devolvérselo (le quitaron, según cuenta, cinco mil dólares y le devolvieron unos cuatro mil seiscientos).
Hasta ahí, desafortunadamente, es otro episodio de los problemas en un país donde la policía, a veces, asumiendo buena intención, comete un atropello y donde parece que nada puedes hacer.
Nuestro protagonista habla de que le destruyeron la puerta de su casa, un sistema de seguridad de cámaras por su propiedad por el valor de unos veinte mil dólares y la ya nombrada cantidad de dinero que, una vez más, según él cuenta, eran unos cuatrocientos dólares.
¿Y? Dicen que lo peor que puedes hacer es enfadar a alguien que es creativo, tiene una plataforma, tiene tiempo y talento para hacer de algo así algo productivo y, efectivamente, eso es lo que hizo. Al intentar reclamar al estado que se le compensara por los daños causados, poco menos que lo mandaron a pastar así que, para pagar los desperfectos, el señor tuvo una idea genial.Y la idea genial fue hacer canciones sobre lo sucedido, sobre los agentes que participaron en la redada y, todo ello, sazonado con las imágenes de ese sistema de seguridad de cámaras en su propiedad que dañaron.
Y ahí nació el álbum "Lemon Pound Cake", que hace referencia a una canción que le dedicó a uno de los agentes que, mientras hacía la redada, vio un pastel de limón en la encimera y, sin cortarse, decidió servirse un pedazo del mismo.
En ese álbum, como digo, hace referencia a todos los agentes, por nombre y apellidos, así como de sus parejas y de todo lo que se menea, una vez que, como digo, dado que nadie se disculpó ni nadie le compensó los daños efectuados en su propiedad, pues qué menos que utilizar su talento para ganar dinero y así arreglar los desperfectos.
La demanda de los policíasTarde o temprano tendría que llegar: esas personas a quienes dedicó las canciones de ese dicho, esos agentes que hicieron la redada en su casa, lo denunciaron por difamación y ahí es donde el tipo lleva la cosa al siguiente nivel porque, entendiendo la oportunidad de la publicidad de tal evento, así como la defensa de su derecho a la libre expresión, cosa que en Estados Unidos tiene una muy especial relevancia, hasta el punto en el que, en otros países, incluyendo todos los europeos, nuestros derechos de libre expresión están francamente limitados por cosas como los señores que levantaban el brazo hace muchos años, o por ejemplo que nosotros tenemos cosas como el derecho al honor, limitante por tanto de una libertad de expresión absoluta.
Y estas últimas semanas el juicio se ha celebrado, con el buen señor, así como los agentes que le han demandado, declarando ante un jurado al respecto, con momenots geniales como nuestro protagonista yendo al juzgado vestido con un traje hecho de barras y estrellas, los componentes de la bandera estadounidense.
Te dejo un resumen aquí aunque te aviso que está en inglés.
¿Y qué ha pasado al final?Pues al final los cargos por difamación de los policías contra nuestro protagonista han sido desestimados, por cuanto en Estados Unidos la libertad de expresión es una cosa que se lleva hasta el final.
Pero para mí, más allá del resultado, es lo que sucede cuando alguien comete una injusticia contra alguien que tiene el talento y la inteligencia para hacer limonada de los limones que le ofrece la vida.
Limones que, como el sabor del pastel que tenía en la encimera de su casa, le ha costado al agente que se sirvió un pedazo un buen disgusto, por cuanto sus compañeros le pusieron precisamente ese mote a raíz de esta historia, haciendo también referencia a que, quizás, debería comer menos pastel y más zanahorias o cosas un poquito más sanas.
Porque, de cuando en cuando, ante un hecho objetivamente injusto, basado en una acusación sin ningún tipo de fundamento y, una vez que todo esto se demuestra, no tener ni un mínimo de dignidad o de sentido común para disculparse y hacer lo que se tenga que hacer para reparar el daño, puede acabar en que, efectivamente, alguien haga algo genial, divertido y sobre todo dinero, que de esto iba el asunto, de pillar cacho de lo que Afroman ha creado para resarcirse de un abuso policial y de malas maneras.
Un último regalo para ti del protagonistaAquí tienes una canción que publicó hace unos días sobre la historia que te acabo de contar.Espero que la disfrutes, que nunca tengas que vivir algo así y que, si algún día te sucede, que reacciones como él.
Nada puede vencer a aquello que te hace sonreir :-))
Mil y pico palabras, la historia bien contada y una chapa cortita.
Le acabaré pillando cariño a este formato.
Hasta mañana :-))
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