Tribulaciones Tecnológicas
Buenas:
En mi búsqueda por mantener mi blog vivo de la forma más sencilla y dinámica posible, hace unos años, cuando Blogger decidió que sus propias herramientas eran una pérdida de tiempo, empecé a buscar alternativas que me dieran la posibilidad de seguir escribiendo fuera de su web, una vez que su propio comportamiento en plataformas móviles, como el teléfono o la tablet, eran francamente deficientes.
Turrón tecnológico el de hoyMás o menos: la cosa es que, mientras intentaba llegar a la conclusión de que algún día crearía mi propia solución de publicación, lo primero que hice fue buscar en Internet si había clientes fiables para hacer precisamente esto que hago en día con mi propia aplicación, pero fuera del PC (esto es, el teléfono o la tablet).
Para mí sorpresa, un tanto desagradable, descubrí que los clientes de Blogger eran muy escasos, dado que la plataforma estaba (y está) moribunda y que WordPress parecía el presente y futuro inevitable.
En uno de esos viajes descubrí la herramienta que, en su momento, creí que sería la solución a todos mis problemas:: “BlogTouch for Blogger” y que, en su día, pagué religiosamente, porque si alguien hace algo que te ayuda y te pide unos eurillos a cambio, creo que es lo mínimo que podemos hacer.
La parte divertidaEn su momento, la parte divertida fue que finalmente conseguí lo que quería: un cliente universal para mi teléfono y mi tablet, lo cual me daba una gran flexibilidad para, si así lo deseaba, “bloguear” desde cualquier sitio, sin la barrera habitual de la pantalla con teclado que conforman al ordenador portátil moderno
Quizás, en aquel momento, intentaba negarme excusas para no escribir, previendo que, poco a poco, me costaba más y más mantener el saludable hábito de la creación o, simplemente, pensar en voz escrita, que no hace mal a nadie y ayuda a poner los pensamientos, como los patitos, en fila india.
La parte menos divertidaLa parte menos divertida es que, para hacer funcionar la herramienta, esta requiere acceso y permisos a la cuenta de Google detrás del blog, lo cual, para un histérico de la seguridad, es como una fría gota de sudor frío cayendo por tu espalda.
En su día, precisamente por esto, contacté al desarrollador y le pregunté al respecto: la respuesta fue que la API de Google requería dicho acceso, no ya a tu cuenta de Google, sino a tu cuenta de Google Drive, y es algo que me llama la atención (investigando, llegó a la conclusión de que si pongo fotografías en un post, serán almacenadas en mi perfil personal, lo cual tiene sentido).
La otra parte mala es que tiempo más tarde, el desarrollador decidiría cambiar el modelo de licencia de la aplicación y el dinero que le pagué por usarla, según parece, se fue al garete, cosa que muchos usuarios, no sólo yo, leyendo las reseñas de su aplicación, parecen repetirle.
Pero… ¿Era un buen cliente?En términos de funcionalidad, la sencillez, que es lo que quiere uno en estas herramientas de escritura, es también consecuencia de las posibles opciones que ofrece Blogger como plataforma.
Lo cierto es que en su momento fue una herramienta muy buena, muy sencilla: precisamente los problemas de uso porque el desarrollador cambió la licencia y quiere que le vuelvas a pagar por lo que ya pagué una vez es el origen de la creaciónde blim.py y la idea de que, ahora más que nunca, con el poder de la Inteligencia Artificial, puedes crear aquello que realmente necesitas y se adapta exactamente a tus necesidades.
Crear tu propio softwareLa última que he descubierto es genial: es un desarrollador de software que es freelance (autónomo) y que, harto de no poder encontrar un programa de contabilidad que le ayudara con las funciones no relacionadas con su propia labor, decidió crear el suyo propio usando inteligencia artificial.
No sólo lo ha conseguido, sino que además ha creado una utilidad que le permite cargar y entender facturas de cosas que compra, así como es capaz de crear facturas para sus clientes, hacer el balance de gastos, gestionar impuestos, diferentes tipos de cambio, porque tiene clientes en varios lugares del mundo y demás.
Su software es literalmente eso: algo absolutamente creado a su gusto, adaptado a su necesidad, con la ventaja de que, si algo cambia, él puede adaptarlo a su gusto para que responda a aquello que él quiere que haga.
Ese paradigma es algo que, durante años, se ha ido perdiendo, conforme las sociedades tienden a la estandarización de herramientas y conocimiento (es mucho más fácil encontrar a alguien que sabe manejar ORACLE o Microsoft Office que alguien que tenga que aprender un sistema específico de un lugar que, probablemente, no exista en otro lugar), creo que ahora puede iniciar una segunda época de creatividad.
Literalmente ahora puedes crear un programa que haga exactamente lo que quieres que haga, en los términos que sean factibles, por supuesto, pero que además podrán responder a tus necesidades específicas.
Anhelo los tiempos en los que desarrolladores independientes creaban pequeñas joyas y, por unos pocos Euros, podías disfrutar de algo más que un videojuego: ser capaces de disfrutar de pequeños elementos de creatividad.
Para eso, las tiendas de las plataformas móviles tienen miles de opciones, pero sistemáticamente responden a los mismos paradigmas y las mismas fórmulas (sin contar con que ahora son todo suscripciones, porque eso de pagar y poder usar algo sin que te estén ~dando por el culo~ molestando constantemente parece que no.
Las respuestas que se dan a esto son variadas: se alega que el desarrollador necesita un pago recurrente para sobrevivir, pero esto me lleva a la discusión de otras cosas (como los derechos de autor y demás) donde según qué prebendas podrían discutirse.
Por eso, más que nunca (y Europa está disfrutando ahora de eso) quizás un poco de independencia tecnológica no nos vendría mal: crear nuestras herramientas y aprender en el proceso sobre cómo funcionan las cosas, que es como siempre fue.
Porque recuerda: un día a los esquimales les dejaron de regalar las balas de esos fusiles que les hizo la caza más fácil, y los esquimales descubrieron que ya no sabían cazar sin ellas.
Y sobre esto, como ya sabes, me gusta pensar de vez en cuando.
Mi pregunta para ti es si en otros aspectos de tu vida estás intentando “volver atrás”: desde aprender a cocinar hasta reparar cosas por ti mismo, intentando ganar un poquito de autonomía y no ser, como yo creo que soy, un pequeño inútil funcional que cree que con dinero se puede solucionar casi todo.
Me cuentas y te escucho.
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