Y entonces se rompió la racha
Muy buenas:
Como decimos entre mis compañeros cuando se hace una cagada absurda y perfectamente evitable, "he avergonzado a mi Dojo", que es una fórmula divertida de disculparse cuando algo que no tiene mucha importancia y que, se supone, tenemos perfectamente controlado, se nos va de madre.
Al turrón...
Cierto: me encanta escuchar en mi cabeza el "Paquito: céntrate y al turrón, que estos señores tienen cosas que hacer", de ahí que, cada vez más, estoy convencido de que va a ser una parte integral (como ya lo era en su día) de la construcción del discurso aquí.
El turrón de hoy va de disculparse un poco, en particular, y saber disculparse, en general.
Empecemos por el principio
¿Qué quiero decir con lo del "disculparse un poco"? te puedes preguntar (o no: el lector es probablemente mucho más sabio y cabal que el abajo firmante) y la respuesta que tengo que es que ayer no pude escribir porque, si ya por la mañana no me encontraba bien, por la tarde la cosa fue a peor así que, según terminé la jornada laboral, me fui directo a la cama.
Lo cierto es que llevo así una temporada, pero esta semana se ha agudizado, cosa que, por un lado, no me gusta pero que, por el otro, de pronto he conseguido que las viejas piezas de ese puzzle al que puedo estar mirando durante años sin saber por dónde empezar, de pronto, se ha ordenado y, ahora sí, quizás, seré capaz de solucionar un par de problemas.
Pero, ese no es el propósito de la disculpa: el propósito de la disculpa era reconocer que ayer no escribí porque no me encontraba bien y eso, por definición, dado que la estaba rompiendo, es algo que no me ha gustado.
No me gusta romper hábitos buenos
Bueno: en realidad, quiero creer, a nadie le gusta romper hábitos que considere buenos o saludables... Escribir ha sido siempre algo que me ha encantado y, cuando lo empecé a perder, una pequeña vocecita en mi cabeza (otra más: ahí dentro la cosa parece el parlamento inglés) me recordaba la pena que eso me producía, a pesar del bloqueo que lo producía.
Este hábito ha reaparecido y me quiero agarrar a el como buenamente pueda, aunque cuando hay "Force Majeure", pues no queda más remedio que rendirse, sacar la banderita blanca y declarar derrota.
Así que ayer, antes de perder la consciencia, tuve un momento de tristeza, sabiendo que esto, que debería salirme poco a poco de forma natural, iba a tener un pequeño "bleep" en la serie.
Porque la estaba rompiendo, la verdad...
No seré yo, ojo ahí, el que se tire flores, porque nunca ha sido mi estilo, pero tengo que reconocer que las últimas semanas han sido un ejercicio de felicidad por el simple hecho de, todas las noches, sentarme delante del ordenata y ponerme a escribir sobre algo.
Cuando la señora Paquito me veía partir hacia el despacho en casa, o cuando me bajaba el ordenata y me ponía a escribir, el simple hecho de verme liado con ello, con mis "mil palabras'", que es mi objetivo diario y al que me aferro como puedo, porque ha vuelto, porque lo había perdido, porque quiero que se quede y porque cuando algo te hace feliz, o te da una sensación de lograr algo, creo que renunciar a ello es lo último que debes hacer.
¿Y cómo me encuentro ahora?
La expresión "va y viene" es la más acertada: algo está fallando, algo no va bien, eso está claro, así que he decidido que lo primero que voy a hacer es un pequeño ayuno severo, donde estaré a base de líquidos e ya.
Es bueno, de cuando en cuando, resetear el sistema digestivo: sea lo que sea, creo que está relacionado con la comida, pero no estoy seguro (más que probable eso sí).
Precisamente, porque uno piensa en la salud desde hace un tiempo, hay un momento de inusitada aprehensión, porque de pronto me veo con actitudes propias de un hipocondriaco, cosa que no había sido en mi vida pero que, desde el COVID, "por lo que sea", pues de pronto está muy vivito y coleando en mi cabeza.
Eso es peculiar: desde aquella época, aspectos de la salud son parte de las preocupaciones de uno, además obviamente de las personas que me rodean y de mi familia, claro está.
Todo eso tiene su por qué y quizás hable de eso en su día (parte del "largo silencio" tiene que ver con ello) pero no es el momento todavía.
Hay que ser paciente: a todo se llega.
Hasta entonces
Hasta entonces te quedo yo y mis diatribas absurdas que van y vienen de algún sitio a ninguna parte y viceversa: es extraño pensar que "tengo que escribir" pero, como dije antes, hay una parte de mí que empieza a verlo como una pequeña necesidad, como un pequeño picor cerebral que necesito rascar con paciencia para que se vaya.
Y esa parte de la historia es que la que me hace, según escribo estas palabras, sonreír: hemos conseguido revertir la corriente de la inevitable muerte del blog, volvemos a las andadas, vamos poco a poco, tengo que hacer lo que sea para que no decaiga.
Poco más que contarte: no sé si he llegado o no a las mil palabras y tampoco el cuento va de estirar el chicle, porque no es plan...
El propósito de esto fue disfrutar de hacerlo, contar cosas que me interesaran, y esa última parte me cuesta todavía un poco (una cuestión de fatiga en la investigación que, entre otras cosas, hacía que las cosas se extendieran más en el tiempo).
Seguimos hablando: mañana, sí o sí, escribiré otra vez.
A ver si tengo tiempo para investigar algo de los Países Bajos (lugar aburrido: no pasan cosas apenas, así nos va).
Abrazo.
Paquito
Emilio: sugerenciasapaquito (arroba) yahoo (punto) es
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