Sobre el medioambiente y los PFAS

Buenas:

Algo que solemos perder de vista aquellos que vivimos en latitudes o en lugares donde el color verde es algo más que el disco que te dice que puedes continuar conduciendo en una calle es que, por muy fresco, limpio y razonablemente fértil como efectos de la lluvia en nuestro entorno, es que también estamos rodeados de contaminación, a veces invisible, en la mayoría de los casos imperceptibles pero que, sin embargo, tarde o temprano se filtra en nuestras vidas.

Hoy me gustaría hablar de eso: no soy ni mucho menos un experto ni en medioambiente ni en productos químicos, conste, pero cuando uno tiene que escribir "mil y pico palabras" y la inspiración se resiste a dar un paso al frente, como dice el refrán anglosajón, "si la vida te da limones, haz limonada".

Turrón de limón

Toda esta historia viene de mi diaria revisión de las noticias en Países Bajos que, como todo país civilizado, apenas tienen cosas interesantes pero que, últimamente, de dejan algún pedacito que merece la pena ser deglutido.

Entre ellas, una noticia peculiar que, entre otras cosas, me ha obligado a hacer un par de búsquedas, porque no sé exactamente lo que son, conozco los nombres en inglés pero no sé ni cómo definirlas en mi propio idioma, así que eso que nos vamos a llevar todos a casa hoy.

Palabros incomprensibles de cosas importantes

"Sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroaquiladas", también conocidas por su acrónimo en inglés, "PFAS", que en román paladino se conocen como los "químicos para siempre" y que, esencialmente, son polímeros y sustancias químicas que, una vez creadas, no se pueden destruir ni biodegradar, en particular en una relación con los mismos, como digerirlos.

Creo que el ejemplo más famoso de un PFAS es el teflón de las sartenes que hace que, cuando cocinas sobre la misma, no se adhieran los alimentos y cuya broma barata, durante años, era "Si el teflón es antiadherente: ¿Cómo consiguen adherirlo a las sartenes?" (sí, el nivel humorístico era ese, no me juzgues :-)).

Estas sustancias son muy contaminantes y relativamente peligrosas: pueden crear cánceres o, simplemente, estar dentro de ti hasta el día que tus huesos se pulvericen, lo cual te indica la base del problema.

Además, durante el siglo XX creamos miles de sustancias de ese estilo para resolver todo tipo de problemas, sin saber realmente qué es lo que estábamos haciendo y cuál serían las consecuencias (eventualmente, y esto, amiguitos es la ética protestante tan famosa de la que nos hablaron, las empresas que comercializaban esos productos empezaron a investigar sus efectos y, cuando descubrieron lo que estaba pasando, como las tabacaleras, guardaron todos esos informes en cajones bajo llave, no fuera a ser que a ninguno de nosotros nos diera por preguntar).

Eventualmente, a día de hoy, con más conocimiento y conciencia de estas cosas, se intenta reducir o eliminar la producción de algunas de esas sustancias, además de intentar limpiar, en la medida de lo que se puede, los entornos donde se detectan grandes concentraciones de estas partículas.

Holanda es uno de los lugares del mundo con más PFAS

Sí, como lo oyes: de hecho, la zona de Aeropuerto de Schiphol en Ámsterdam es una de las zonas con PFAS más contaminadas del mundo, precisamente a raíz de un simulacro de incendio en el aeropuerto donde la espuma utilizada para apagar fuegos se fue de madre (echaron la de dios es Cristo en ese simulacro) y la misma contiene ese tipo de partículas (la bromita la vamos a pagar todos los que vivimos por aquí, sobre todo la contaminación del suelo).

El medio de comunicación nos.nl publica hoy un artículo (en neerlandés, pero lo puedes traducir con tu navegador) sobre este tema donde informa de que existen al menos setenta lugares en Países Bajos cuya contaminación de estas sustancias es tan alta que deberían estar pidiendo la limpieza de dichos entornos para evitar todo tipo de problemas de salud de las poblaciones que viven en ellas.

Puedes leer el artículo haciendo clic aquí.

Lo aterrador

Algo que he ido descubriendo a lo largo de los años en este país es cómo el poder político suele dar la callada por respuesta cuando temas de este estilo se descubren o, más precisamente, se informa sobre ellos.

Según el artículo, las mancomunidades (las "gemeentes" o ayuntamientos), una vez que son informadas, temen tener que pedir responsabilidades a las empresas responsables de la contaminación, supongo que por medio al impacto económico de esas empresas a amenazar con abandonar el lugar y, con ellos, los puestos de trabajo que generan.

NOS.nl ha publicado el informe del Ministerio de Infraestructuras y Gestión del Agua del gobierno holandés donde se dan explicaciones para clasificar los diferentes lugares (curiosamente el informe, accesible haciendo clic aquí, no da detalles específicos de la localización de los mismos, aunque indica que si los ayuntamientos quieren saber la localización exacta de los mismos, que pregunten, que ellos se lo dirán).

Esto último es interesante porque es indicativo y paradójico de un país con unos niveles de transparencia administrativa envidiables: llama poderosamente la atención que para temas donde hay dinero o empleos de por medio, esa transparencia, ese "no hay nada que ocultar" de pronto desaparece, llegando además a alegar a veces "el bien mayor" para evitar la fiscalización, cosa que, para los que venimos de según qué latitudes del mundo, nos provoca levantar una ceja, a lo Carlos Sobera en "¿Quién quiere ser millonario?"

El problema adicional

Por encima de todo esto, por supuesto, está el dinero: una vez que se determine qué lugares tienen un montón de contaminación que debe ser eliminada, vendrán las provincias y las entidades locales pidiendo dinero al gobierno de turno (una vez que damos por descartado pretender que los responsables del desaguisado paguen por sus acciones, que es un debate relacionado pero que doy por perdido), cosa que el laborioso y estoico calvinista lleva mal, porque claro, la disciplina fiscal y demás, con la que uno puede estar de acuerdo, pero viendo como gestionaron la pandemia, ya ve uno que entre la vida humana y la pecunia, tienen serias dificultades para determinar qué es más importante o qué cantidades son merecidas para potencialmente salvar a equis de nosotros.

Esta es la cara más agria de este precioso lugar de verdes praderas, bosques y paseos, la sensación constante de que todo y todos tenemos un invisible precio donde nuestras vidas representan muy poco, con tal de seguir manteniendo a la economía de la que, sí, por supuesto, todos queremos que funcione y nos vaya bien, ¡Sólo faltaba! Pero que aquí se pone por encima de todo lo demás, lo cual, repito, te da una clara declaración de intenciones de lo que les importamos.

Y todo ello, una vez más, en un país de reglas claras, con compases morales muy definidos, de gente directa, clara, con leyes de transparencia en sus gobiernos y en todo tipo de aspectos de sus vidas y de su gestión pública.

No hay sociedad perfecta, no hay sociedades sin paradojas, está claro, pero mientras sostengo conmigo esta filosófica conversación, la vida continúa y, con ella, decenas de lugares con altas concentraciones de PFAS sobre los que el gobierno se niega a dar detalles públicos, donde las empresas responsables de los mismos se niegan a cooperar en establecer si el daño puede ser mayor o menor y con ayuntamientos que no quieren entrar en la depuración de responsabilidades porque esas empresas generan un montón de empleos entre sus ciudadanos.

Del refranero español: "Unos por otros, la casa sin barrer".

Dicho lo cual

A lo tonto y como quien no quiere la cosa, hemos llegado al fin de otro artículo: parece mentira que hace unos meses el blog estaba completamente paralizado, en grave estado de abandono y sin visos de que mejorara.

¿Quién me habría dicho a mí que "El día de la marmota" lo terminaría de resucitar? :-))

Gracias por haber llegado hasta aquí: mañana más y mejor, o eso espero.

Un saludo.


Paquito

Emilio: sugerenciasapaquito (arroba) yahoo (punto) es

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