La vida secreta del doble agente
Buenas:
En el capítulo de ayer, al final del todo, cuando ya estaba cabeceando y rogándole a los dioses que me dieran la suficiente verborrea para poder cumplir, de la forma que sea, con el famoso cometido de las "mil y pico palabras", en un ejercicio de soberbia impropio de alguien que suele ser más prudente con lo que promete, o deja de prometer, anuncié lo siguiente:
Mañana hay un tema más interesante, te lo aseguro: no sé cómo voy a entrarle, pero te aseguro que merecerá la pena.Lo dejé ahí, pensando en una especie de cliffhanger de AliExpress, que las huestes se levantaran en armas, ansiosas por conocer lo que fuera que no les iba a contar, porque la audiencia, el público, "la minoría de siempre", o el "exigente lector", como le solía yo alegar a una bloguera dicharachera cuando no tenía tiempo para los menesteres de la escritura, siendo uno como es un irredento tocapelotas que, cuando quiere su dosis, como buen adicto, es capaz de dar la tabarra hasta niveles inaguantables.
Turrón de turra
Total, que vamos al asunto, que yo creo que te va a gustar (o no, que decía aquel: no hay nada peor que creer que vas a hacer algo fantástico y que luego el personal discrepe).
Hace más o menos un mes te conté una historia digna del argumento de una serie mala en Netflix.
En esa historia te hablaba del director general de una organización ecologista que, durante años, ha estado coordinando acciones contra los principales agentes responsables de la contaminación en los Países Bajos.
"Milieudefensie", como te dice, llevaba años militando acciones contra una organización empresarial, la acería de origen hindú Tata Steel que, por su propia actividad, genera un montón de problemas de contaminación, de ahí que el shock de la noticia donde se enteraron que su director general, el surafricano Donald Pols dimitía de su puesto para entrar a trabajar en Tata Steel como director de sostenibilidad y comunicación corporativa, fuera mayúsculo.
Más allá del shock
Una vez que la cosa fue confirmada, lo interesante fue escuchar al propio señor explicar y justificar su decisión, la cual, como digo, pilló descolocados a propios y ajenos, por cuanto uno no espera que Luke Skywalker de pronto se te arranque por peteneras y te diga que se pasa al lado oscuro y que chico, que a lo mejor, "desde dentro", puede cambiar las cosas.
Dato: nunca nadie cuya vida o ingresos vitales dependieron de los ingresos del lugar donde entró lo consiguió cambiar desde dentro.
Y sobre todo: cuando alguien vende a una causa noble por un sueldo, precisamente contra uno de los enemigos principales de la propia causa, ya sabes que la cosa no puede acabar bien.
Pero lo mejor estaba por llegar
El buen señor entró en su nuevo puesto de trabajo el 1 de Junio y, para su desgracia, su dicha duró poco porque ayer, 2 de Junio, se rebeló que el buen señor, en sus años de estudiante, fue portavoz de una organización llamada "Afrikaner Studente Front" o "ASF" ("Frente de Estudiantes Afrikaners", siendo "Afrikaners" los descendientes de holandeses que colonizaron Suráfrica) durante los años noventa.
Esa organización, porque hasta aquí, salvo que tengas un conocimiento político de Suráfrica prodigioso, no te va a decir mucho, era un contubernio ultraderechista que defendía el Apartheid (las medidas de segregación de la población en función del color de su piel).
Cuando esto se publica, el señor da una entrevista en el medio de comunicación neerlandés NRC, donde confirma esta información, alegando, eso sí, que aunque no lo puede cambiar, mirando con perspectiva su elección, obviamente no estuvo bien.
En su defensa, si hubiera algo que defender, es que el tipo acepta sin paliativos la acusación: "No hay nada que justificar. No quiero. Soy responsable. Pero ya no soy la persona que era entonces".
Lo que mal empieza, mal acaba
Recapitulemos: el director general de un grupo ecologista que ataca a una empresa, a la que acusa de ser el mayor agente contaminante del país, dimite para convertirse en empleado de dicha empresa y, en el segundo día de su nuevo trabajo, se sabe que el buen señor, en su día, en su Suráfrica natal, fue portavoz de una asociación estudiantil ultraderechista que defendía la segregación racial en su país.
Yo creo que, en este punto del episodio, la cosa está muy arriba: conozco pocos plot twists más enrevesados en la vida real.
¿En qué podría acabar esto?
Pues de la forma que te imaginas: Tata Steel, según se entera de esto, lo despide de forma inmediata (aquí tienes el comunicado oficial de dicha organización).
El texto del mismo es aséptico, porque es lo que tiene algo de este estilo: no quieres decir nada que no debas, porque todavía te demandan por despido improcedente, lo cual, una vez más, es una lección sobre como en las grandes organizaciones, tarde o temprano, los abogados toman el poder (los contables toman el poder cuando las cosas van mal y los de los MBA aparecen justo antes de que la empresa empiece a caer en picado, curioso timing esto último :-)).
Todos tenemos un pasado
Pensando en el caso del buen señor, pienso en el mejor y el peor caso posible de la situación, jugando con las dos posibles vías de pensamiento posible, esto es:
- 1. El tipo (que acepta que lo que se ha contado es cierto) sigue pensando como lo hizo en su día y lo han pillado: pues chico, mala suerte.
- 2. El tipo (que acepta que lo que se ha contado es cierto) se arrepiente de lo que pensaba e hizo en su día y lo han pillado: esta se me hace más complicada, porque creo que todos tenemos derecho a equivocarnos y a rectificar.
Lo único que sé es que un señor que te acusaba de ser lo peor del mundo, de pronto se une a tu organización, abandona el mismo lugar desde donde te insultaba, de mala manera y ahora aparece esto: no sé muy bien qué pensar, la verdad, pero entiendo que su ahora ex-empleador tomara las de Villadiego en el proceso.
"Pecadillos y pecados"
En la discusión también entra la gravedad de los hechos y ahí vemos dos baremos y justificaciones:
1. Abandonar la organización que capitaneabas de mala manera para unirte a una empresa que, se suponía, era tu máximo enemigo a cambio de un mejor sueldo (imagino): la justificación es el dinero, tarde o temprano se reduce a eso y, por estos lares, les parece suficiente (las incoherencias se pagan, en Euros, principalmente).
2. Que te echen de esa empresa por haber pertenecido a una organización xenófoba de cojones en tu juventud: no tiene nada que ver con tu trabajo, quizás hayas cambiado a lo largo de los años y aprendido de tu error en tu juventud, pero como esto sale ahora, eres material radioactivo tóxico y no te van a tocar ni con un palo de veinte metros de longitud.
Lo primero demuestra que la incoherencia y la hipocresía es barata: lo segundo, en cambio, te puede costar muchísimo más, sobre todo en términos de imagen, por eso no se tolera.
Recuerda
Te lo dije en su día con el episodio de Simone Biles en los Juegos Olímpicos de Japón, cuando le quitaron el Ritolín y el juguete dejó de funcionar:
"Dinero, damas y caballeros... Todo es dinero: no hay más."
Veremos qué sucede ahora: una historia rara de principio a fin, pero ya sabes lo que estoy a punto de decirte: "mil y pico palabras" fue nuestro acuerdo y esta noche lo he cumplido con creces.
Mañana más, no creo que mejor (esto lo deja muy arriba :-)), pero veremos si hay sorpresa.
Gracias por pasarte por aquí: un saludo.
Paquito
Emilio: sugerenciasapaquito (arroba) yahoo (punto) es
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